La estructura estaba completa. La conversación del hoy procesado José Rubén Terán, quien fungía como hombre del maletín para el mundo petrolero que contrataba con Odebrecht, y el delator brasileño abre nuevas luces sobre la corrupción institucionalizada que cooptó la principal industria nacional.

Terán, grabado por el delator C-1, se aboca en 13 minutos de conversación a contar exactamente cómo y a quiénes debía incluír en la trama.

“¿Quién está en tu grupo?”, pregunta el delator, afinando la tarea.

Terán suelta: Marco Calvopiña (preso y sentenciado por el caso Petroecuador, exgerente general de la petrolera), el procurador de Petroecuador; Rhony Melo, coordinador general de contratos, Marcelo Cevallos, Pedro Baque, Álvaro Calderón, Darwin Bravo y Vinicio Salvador de la comisión técnica… “Y yo, José Rubén Terán”, añade el lobbysta imprudente.

Su solo testimonio desbarata la posibilidad de contemplar la corrupción estatal como el desliz de un ambicioso. En sus palabras, toda la estructura participa de la trama ilegal: desde la cabeza hasta él, el hombre del maletín.

El sistema tampoco es aleatorio. Terán exige que los pagos no se hagan por más de 250 mil dólares al mes. “Si es de 400 mil me vuelvo fosforescente”, asegura, conocedor de las debilidades del sistema de control ecuatoriano.

El delator da un paso más, casi al límite. Pregunta sobre el sistema de pago entre los funcionarios. Y Terán muerde el anzuelo:

“La encomienda la hacemos con el Sailbank”, afirma, introduciendo en el ojo del huracán a un banco que relaciona con el empresario ecuatoriano Juan Eljuri. La transacción es solo en efectivo, “no hay cheque ni transferencias”. Terán aclara que cuando el dinero llega a su cuenta, el banco le avisa. Los fondos no se repatrian, “el banco hace una especie de remesas” y él puede retirar en efectivo. Nunca le piden código Swift. “Los otros bancos solo te permiten hasta $ 5 mil”. Este no.

“Es un buen sistema. Cuesta mucho dinero, pero elimina todos los riesgos, elimina toda la trazabilidad del dinero”, dice. Y así es como se hizo.

Fuente: Diario Expreso.ec