Redacción IMBABURA

En Italia, el segundo país más afectado del mundo por el Covid-19, las cifras superaron hace rato los 115.000 contagios y 14.000 muertes. La batalla que ha tenido que lidiar el personal de la salud en ese país se ha evidenciado en medios internacionales y locales. Desde esa trinchera lucha un ecuatoriano que llegó a Milán hace 11 años, desde su natal Ibarra.

Álvaro Escobar es enfermero, en la clínica San Giuseppe Moscati. En diálogo con La Hora, detalla el día a día que tiene que pasar en su lugar de trabajo, así como en su hogar, bajo estrictas medidas de control.

“Desde que diagnosticaron el primer caso de coronavirus en Italia, como pasó en la mayoría de países, no se tomaron en serio las medidas preventivas, pues no se lo veía como pandemia, demoró en entenderse la gravedad”, dice.

Se veía mucha gente por las calles, saliendo, negocios abiertos, mientras el Gobierno pedía que no visitaran lugares con muchas personas. “Después, como los casos comenzaron a aumentar, las medidas de seguridad se hicieron más fuertes. Ahí comenzaron a cerrar los locales, a limitar las salidas, pero, lastimosamente, el virus, el contagio, se expandió”.

Un día en el hospital

Para él, un día normal de trabajo dura de siete a 10 horas, dependiendo de si está en el turno de la mañana o de la noche, que dura tres horas más. “En mi familia tenemos miedo. Miedo de que un día, tal vez, llegue y no me sienta bien”.

A veces, su jornada inicia a las 05:30: “Desde que salgo de casa, me cubro completamente el cuerpo, además uso mascarilla. Voy al auto directamente, entonces no hago contacto con otras personas o tomo mi distancia. En el trabajo nos ponemos el uniforme, luego un mandil azul, un poco transparente, la mascarilla, el cubre cabello, que es para ir a espacios donde no hay contagiados de Covid-19. Si vas donde hay positivos, encima hay que ponerse otro traje blanco, completo, que cubre desde la cabeza hasta los pies”.

10 horas dura el turno de la noche en la clínica donde trabaja.Además, menciona que se usan dos mascarillas para tratar a los pacientes con Covid-19: la FFP3, que tiene un filtro, así como la mascarilla quirúrgica, la normal, la más comercial que hay, para evitar contagiar a los demás o que el virus traspase. Luego se coloca unas gafas de protección.

Pero, a parte de pensar en las personas que están enfermas, Escobar dice que tienen que enfocarse mucho y estar atentos a utilizar todos los protocolos para no contaminarse ellos, así como otros lugares, porque en ese momento pasan a ser vehículos transportadores del virus.

“Es una situación muy estresante, no puedes omitir nada. Hay momentos en los que no puedes ni ir al baño. Debes estar atento a las necesidades del paciente, a la higiene, en desinfectar todo lo que tocas. Las cosas que están contaminadas se desechan en contenedores herméticos especiales. Una vez llenas se mandan a una empresa que después las quema”, relata.

El ibarreño cuenta que han tenido casos de colegas enfermeros que se han suicidado, “porque tal vez se han sentido culpables en algunos momentos de haber contagiado a otra persona”.

CONTROL. Pese al temor, en familia han construido una zona de desifección en casa, para cuando vuelve del trabajo.

Enfermos no van directo a hospitales

Escobar explica que al inicio, cuando hay sospechas de coronavirus, nadie puede ir al hospital a hacerse tratar directamente, pues tiene que combatirlo, se podría decir, en casa, con todas las medidas necesarias. “En Italia está dada la recomendación de acudir al hospital o llamar a los teléfonos de emergencia únicamente cuando se comienza a presentar dificultad respiratoria. Como los síntomas no son los mismos en todas las personas, a quienes tengan el sistema inmunológico más debilitado les vendrá el problema de respirar al tercer o cuarto día, entonces ahí se llama a la ambulancia”.

En su familia hay cuatro personas, que viven en un departamento de 70 metros cuadrados. Ellos dicen que han tomado las medidas necesarias. “La única persona que sale soy yo, por trabajo o por hacer las compras y todo eso”, dice Escobar.

Álvaro Escobar cumplirá en mayo 11 años de vivir en Italia.Como medida preventiva, para él han construido una zona filtro al ingreso de la casa, una parte donde se pueden dejar las cosas sucias que trae de la calle, como la ropa que lleva, los zapatos, las llaves, billetera… “Ahí tenemos detergente para manos, una funda plástica para poner toda la ropa, para luego lavarla desinfectándola. Lo que más se desinfecta son los objetos metálicos, donde dura más tiempo el virus. Lo mismo hacemos con las manecillas de las puertas de la casa, ya que al salir o entrar siempre las tocas”.

Sobre el panorama que se vive en Ecuador, considera que quizá no haya una salida tan rápida como en Europa: “Acá en Milán han dicho que en un mes podría reducirse el índice de contagiados y abrirse, poco a poco, las empresas, no todas de golpe para evitar nuevamente la difusión del virus. Pero en Ecuador puede tomar más tiempo y haber muchos más contagios. (VMWF/YLCA)
Es una situación muy estresante, no puedes omitir nada. Hay momentos en los que no puedes ni ir al baño”.

En mi familia tenemos miedo. Miedo de que un día, tal vez, llegue y no me sienta bien”.

La única persona que sale soy yo, por trabajo o por hacer las compras y todo eso”.

Fuente: lahora.com.ec