La apertura de un restaurante de la cadena de comida rápida estadounidense McDonalds en un edificio perteneciente al Vaticano ha creado gran polémica.

Situado en el distrito de Pio Borgo de Roma, a tan sólo 100 metros del Vaticano en Roma, la sucursal ha abierto sus puertas por primera vez el pasado 30 de diciembre, según informó el domingo la Agencia Católica de Prensa, aunque no sin recibir amplias críticas de cardenales y obispos.

La empresa pagará más de 30 000 dólares (unos 28 000 euros) al mes por el lugar, que está situado en la planta baja del edificio y tiene unos 530 metros cuadrados de superficie. Además del hecho de que el lugar que pertenece a la Santa Sede, un grupo de clérigos se queja de que en el edificio habitan varios cardenales veteranos y que esta cantidad de alquiler podría ser mejor empleada.

También denuncian la presencia del ‘McVaticano’ –apodo que se le ha dado al establecimiento en las redes– porque aseguran que pertenece a una cadena de restaurantes que simboliza el comercialismo y la conveniencia en una propiedad que pertenece a la Iglesia Católica, ha indicado la cadena de televisión estaodunidense NBC News.