Yovir Ponce Morrillo, quien tiene 60 % de discapacidad visual, logró sobrevivir y salvar a su hija de cuatro años en el terremoto del 16A.

Aún se pregunta cómo lo hizo, pues por la noche su visión se nubla mucho más. Ella recuerda perfectamente el momento previo a las 18h58 del 16 de abril.

Se encontraba junto a Lucía de cuatro años en su vivienda ubicada en la calle Rocafuerte y 9 de Octubre, a los lados del edificio Centro Médico del Pacífico.

Lucía estaba en la sala y ella en la cocina dispuesta a hacer la merienda. Una vez que comenzó el remezón, cogió a su pequeña, pero olvidó ponerse los lentes, el único instrumento que le permite ver un poco mejor.

Durante el terremoto ella corrió hacia el cuarto en donde dormían su madre y su abuela, quienes fallecieron hace un tiempo atrás. “Recordé perfectamente las palabras de mi abuela ‘Si pasa algún temblor aléjate de tu cuarto porque será el más afectado por los edificios. Ve al mío’, me repetía siempre”, dice.

Hizo lo que le pidió su abuela. Corrió a ese cuarto y alcanzó a cubrirse junto a su hija con una toalla, evitando el polvo. “Sentía cómo caía todo, no podía ver nada”, recuerda.

Una vez que todo terminó, cogió a su hija y entre tinieblas, por el polvo y por su discapacidad, logró llegar hasta la sala en donde había grandes cantidades de escombros.

Avanzó un poco más y se dio cuenta de que ni las escaleras ni el techo estaban en su lugar habitual. “Miré al cielo entre llanto y vi a una mujer vestida de blanco en el edificio de a lado que me gritaba… ‘señora está bien, señora conteste’”, comenta.

Fue como una visión, que le dio tranquilidad y fuerza para salir. Ella cree que su madre o su abuela eran aquella mujer de blanco, pues ninguna persona había en ese edificio.

Minutos después fue rescatada con una escalera desde la calle.

El inmueble en donde vivió 16 años junto a su esposo y sus tres hijos quedó semidestruido. Hoy Yovir cree mucho más en los milagros de Dios.

Fuente: EL DIARIO