Pobladores de parroquias rurales de Cuenca y cantones de la provincia de Azuay marcharon ayer hasta el centro histórico de la ciudad para protestar contra las medidas económicas dispuestas por Lenín Moreno, presidente del Ecuador.

Y precisamente esto diferenció a este día de manifestaciones de los anteriores, que iniciaron el pasado jueves tras conocerse que el Gobierno Nacional, entre otras cosas, retiró el subsidio a la gasolina y al diésel.

Pero en esta jornada también se acentuó la participación de los estudiantes de la Universidad de Cuenca. Desde las 09:00 miles de universitarios y sus profesores se concentraron en este centro de estudios.

Marcharon por la avenida Doce de Abril, y por las calles Condamine, Larga, Benigno Malo y llegaron hasta la intersección con la Presidente Córdova, donde la Policía Nacional tenía colocadas vallas metálicas para impedirles el paso.

Mientras que por la Simón Bolívar desde el parque San Blas caminaron trabajadores del Frente Unitario de Trabajadores (FUT). Fueron por la Presidente Borrero y siguieron por la Presidente Córdova hasta el cruce con la Luis Cordero.

En este sitio también estaba colocado un cerco metálico custodiado por una veintena de policías e integrantes de las Fuerzas Armadas (FF.AA). Ellos lanzaron gas lacrimógeno, lo que provocó los primeros enfrentamientos.

La policía también colocó barreras metálicas en las intersecciones de las calle Gran Colombia y la Simón Bolívar con la Benigno Malo y la presidente Borrero, esto para impedir que lleguen hasta la Gobernación de Azuay.

Aproximadamente a las 11:00 dueños y conductores de la Unión de Cooperativas de Transporte en Taxis de Azuay (UCTTA) y del Asociación del Frente Unido de Taxistas (AFUT), llegaron hasta la zona céntrica.

Personas que permanecían en balcones y terrazas en las calles del centro apoyaban con aplausos, cánticos y carteles a los manifestantes, que asimismo gritaban consignas.

Cerca del medio día comenzaron violentos enfrentamientos entre los protestantes con policías, principalmente, en los bajos del edificio de la Alcaldía de Cuenca. Allí los protestantes rompieron bordillos y paredes.

Para protegerse de las bombas lacrimógenas los manifestantes se refugiaron en espacios como la Plaza de las Flores y la Plaza San Francisco. En esta última también se reportaron graves destrozos. Calles y veredas quedaron cubiertas de negro.

Asimismo en la calle Hermano Miguel y Gran Colombia se derribó un semáforo, pues los manifestantes le sujetaron un alambre y fue arrastrado por el vehículos antimotines. Los equipos quedaron sobre la calzada en medio de restos de neumáticos quemados.

Al igual que en las jornadas anteriores, en esta igualmente se difundieron en redes sociales actos de abuso por parte de miembros policías. Fotografías y videos son la evidencia de estos hechos.

La estrategia de la institución policial fue no permitir que los manifestante accedan al parque Abdón Calderón. Los perseguían en motocicletas del Grupo de Operaciones Motorizadas (GOM) para mantenerlos alejados.

Aproximadamente a las 14:30 se reportó un manifestante herido en calle Padre Aguirre y Presidente Córdova. Los recostaron en una de las bancas que hay en este lugar y fue asistido por estudiantes de medicina.

Al caer la noche la hostilidad fue más evidente y hasta el cierre de esta edición no se conocía un número oficial de personas que resultaron lesionadas ni detenidas. (CSM)-(I)

ASISTENCIA

En el grupo de manifestantes que participaron en la jornada de ayer había jóvenes con vestimenta e implementos de paramédico que ofrecían asistencia a quienes resultaban afectados, principalmente, por el gas lacrimógeno.

También prestaban atención a los protestantes que resultaban con lesiones producto del impacto de las piedras. Se identificaron como estudiantes de un centro particular de esta ciudad.

Igualmente en la marcha participó un grupo de jóvenes abogados quienes se encargaban de registrar con cámaras de video y celulares el accionar de la Policía Nacional con el fin de evitar excesos policiales.

También algunas mujeres se dedicaron a repartir bicarbonato, agua, sal y leche, con el fin de reducir los efectos del gas lacrimógeno, y además hidratar a los manifestantes.

Durante toda esta jornada un helicóptero sobrevoló el centro histórico para reportar el avance de las marches.

Fuente: elmercurio.com.ec