Biden juramentó en medio de la tensa situación en el país, marcada por “terrorismo doméstico”, legado de Trump, y el nuevo coronavirus, causante de la COVID-19.

El demócrata Joseph Robinette Biden Jr. se convirtió en el presidente número 46 de la historia de Estados Unidos. Junto a él se encontraba la primera dama, Jill, y su entorno familiar.

La toma de posesión habría pasado desapercibida como otras tantas, si no hubiese sido porque una amenaza de acción terrorista interna, precedida por el asalto al Capitolio de EE.UU. el 6 de enero, no cernía peligros sobre el solemne acto, al que asistía la plana mayor de la clase política establecida en Washington D.C., la capital.

Además, la cita se desarrollaba en medio de la peor pandemia global que se haya visto en un siglo, lo que atrajo a pocos participantes a la ceremonia.

La investidura del binomio Joe Biden y Kamala Harris fue singular, y de ello se encargó de remarcar el propio líder demócrata, al referirse en su discurso inaugural al “terrorismo doméstico” en Estados Unidos.

Biden hizo hincapié en que los estadounidenses deben hacer causa común para hacer frente y detener “el auge del extremismo político, la supremacía blanca, el terrorismo doméstico”.

Tras recalcar que el país se enfrenta “a un ataque a su democracia, un virus furioso, una creciente desigualdad, el aguijón del racismo sistémico, la crisis climática, el papel de Estados Unidos en el mundo”, el flamante mandatario llamó al pueblo a unirse para derrotar los desafíos. “La unidad es el camino que debemos seguir”, dijo.

Fuente: hispantv.com