CAMILO TORRES, PIONERO DE LA IGLESIA DE LOS POBRES, Pedro Pierre
En el mes de enero se confirmó el descubrimiento de los restos mortales del cura guerrillero colombiano Camilo Torres Restrepo muerto en combate del Ejército de Libración Nacional (ELN) contra el ejército colombiano. El 15 de febrero pasado en Colombia y en muchos países latinoamericanos se celebraba su martirio de hace 60 años. En estas 6 décadas no se ha dejado de reconocer el profetismo de Camilo Torres como hombre excepcional que terminó perseguido por sus opciones cristianas, sociales y políticas tanto por el gobierno como por la jerarquía católica.
Camilo Torres fue un brillante estudiante en sus estudios secundarios en Colombia y universitarios en Lovaina, Bélgica, y en sus estancias en París. En Lovaina se graduó en sociología. Al regresar a su país fundó en Bogotá en 1960 la primera facultad de sociología de América Latina, donde estuvo de profesor. Sus investigaciones sociológicas iniciadas con su tesis de grado lo mostraban familiarizado con las estructuras sociales y políticas de su país. Fundó el Movimiento Universitario de Promoción Comunal (MUNIPROCO) y desarrolló muchas acciones sociales en barrios populares de Bogotá. Como capellán de la Universidad de Bogotá, promovió muchas reformas del Concilio Vaticano 2°. Pregonaba que “el problema no era rezar más, sino amar con un amor eficaz”. En 1965 Camilo trabajó al nivel nacional en el impulso de un Frente Unido y en la publicación del semanario de este movimiento político. Camilo llenaba las plazas públicas y tuvo un reconocido asenso político para las elecciones nacionales. Sus opciones revolucionarias encontraban críticas y oposiciones en la derecha política del país y en la persona del cardenal Luis Concha Córdoba que no veía con buenos ojos los compromisos de Camilo Torres. La situación se fue tornando más tensa hasta que el prelado lo destituyó de su cargo de capellán y de las funciones académicas que tenía en la Universidad Nacional. Luego creció el hostigamiento y la persecución estatal hasta poner en peligro su vida.
Camilo entró en la guerrilla del ELN (Ejército de Liberación Nacional) en enero de 1966, después de lanzar una Proclama nacional. En su primera participación en un encuentro armado con el ejército colombiano, el 15 de febrero de 1966 murió en combate en el departamento de Santander. Colombia perdía una de sus personalidades más importante, pero su legado no cesó de crecer en Colombia como en toda América Latina. Era la década del despertar de los pobres y de los cristianos de América Latina.
En muchos países latinoamericanos se dieron protestaciones y organizaciones de guerrillas donde los cristianos estaban presentes y activos. Ya en 1955 los obispos latinoamericanos se habían reunido por primera vez en Río de Janeiro, Brasil, en 1955, donde crearon el Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con sede en Bogotá. Desde 1958 las Comunidades Eclesiales de Base, nacidas en Brasil por eso años, se multiplicaban por todo el continente. En Cuba la guerrilla de Fidel Castro triunfó sobre el dictador Fulgencio Batista en 1959. En 1961 el papa Juan 23 convocaba el Concilio vaticano 2° con más de 2000 obispos de todo el planeta para actualizar la Iglesia católica, afirmando: “Para los países subdesarrollados, la Iglesia se presenta como es y como quiere ser, la Iglesia de todos y en particular como la Iglesia de los pobres.”
Durante el Concilio en Roma, en 1962-65, los obispos latinoamericanos conformaron un grupo llamado ‘Iglesia de los pobres’. Estos mismos obispos al final del Concilio se reunieron en la catacumba Domitila de Roma para firmar un pacto donde se comprometían a “vivir pobremente y a trabajar por la liberación de los pobres”. Luego, apoyados por el papa Pablo 6°, convocaron en 1968 una Conferencia Episcopal Latinoamericana para aplicar el Concilio a la situación de la Iglesia católica. En esa reunión reconocían que la pobreza es un “empobrecimiento” causado por “estructuras de pecado” que había que denunciar y combatir. Confirmaron que las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs) activas en muchos países latinoamericanos eran “el primer y fundamental núcleo eclesial, célula inicial de estructuración eclesial, foco de evangelización y actualmente factor primordial de promoción humana y desarrollo”.
Notemos también que en los últimos años de 1960 se daban reuniones de cristianos por socialismo y por la teología de la liberación. Esta teología recogía los pensamientos novedosos de las CEBs sobre la Biblia, el Jesús histórico, el Reino, la Iglesia, los sacramentos y la dimensión política de compromiso cristiano. Todas estas novedades cristianas se reconocían en el testimonio hablado y vivido por Camilo Torres. Los pobres despertaban y los cristianos empujaban a los sacerdotes y obispos a iluminar este nuevo momento de renovación eclesial para encarnar en la realidad de ese momento el mensaje de Jesús y su compromiso por el Reino. Muchos sacerdotes y obispos acompañaron a los pobres en este proceso de liberación y un número significativo de ellos hasta el don de la vida, al ejemplo de Camilo Torres.
Pero a partir de 1979, con los papas Juan Pablo 2° y Benedicto 16, vinieron tiempos de ‘invierno eclesial’, un fundamentalismo que duró 34 años. Felizmente, la llegada del papa Francisco, “venido del fin del mundo” en la persona del cardenal argentino Jorge Bergolio, abrió la ‘primavera’ eclesial de “una Iglesia pobre para los pobres” durante 12 años. Actualmente el papa León 14 de origen norteamericano que estuvo laborando 18 años en Perú, se empeña en continuar el camino abierto por Francisco.
Los actuales gobiernos fascistas de América Latina, como es el caso en Ecuador, quieren borrar todo progresismo que ayude a los pobres a vivir más dignamente. Son un desafío para todo nuestro continente. Pero, nuevos signos de despertar y organización entre los pobres y los cristianos alientan nuestra esperanza para hacer retroceder las diabólicas dictaduras disfrazadas de democracia. Crecen los movimientos feministas, indígenas, sociales, ambientales, juveniles, de defensa de derechos humanos y de la naturaleza. En todos ellos están presentes los cristianos como sal, luz y fermento. Son, como Iglesia de los Pobres, los frutos de un ‘amor eficaz’ que sigue las huellas de Camilo Torres, de feliz memoria.
