Antes y después de los sismos en Venezuela: Si no hay verdadera solidaridad, que no haya nada
Una catástrofe natural de enormes proporciones se ha abatido sobre Venezuela. Dos sismos de altísima intensidad azotaron principalmente a las regiones Central y a Caracas, la capital del país. El segundo constituye el terremoto más fuerte registrado en Venezuela desde el Terremoto de San Narciso en 1900 y el más mortífero desde el ocurrido en Cumaná en 1929.
Hasta el momento, en el que las labores de rescate están aun en curso, se cifra el número de víctimas fatales en 1450 y los heridos en más de 3000.
Las sacudidas causaron daños en más de 774 edificios, de los cuales 189 colapsaron. Además el reporte preliminar señala que fueron afectadas las infraestructuras de 38 hospitales y 44 centros comerciales, entre muchas otras.
Desde el gobierno a cargo de Delcy Rodríguez, debido al secuestro del presidente Maduro, se establecieron mecanismos de asistencia humanitaria, alimentación y salud para atender a las comunidades vulneradas. En particular, se prioriza la instalación inmediata de campamentos temporales destinados a brindar resguardo seguro a los ciudadanos que sufrieron pérdidas totales en sus viviendas a causa de estos eventos naturales, mientras se ejecutan los planes de vivienda definitivos, según informó la multiestatal Telesur.
Ante la magnitud del desastre, muchos vecinos y estudiantes se movilizaron de manera espontánea para colaborar. Transportistas y voluntarios de todo el país apoyan en La Guaira y otras zonas afectadas; se han habilitado centros de acopio en los que los venezolanos dan su aporte a los afectados y desde los cuales se canaliza la asistencia hacia las áreas golpeadas; se ha puesto en marcha una campaña de donaciones de sangre y fueron activados servicios de apoyo psicológico y de localización de personas atendidas tras los sismos, según la información brindada por Telesur.
También hubo expresiones de solidaridad y reacciones veloces de ayuda por parte de un sinnúmero de gobiernos. Colombia y México enviaron equipos de especialistas, mientras que Brasil anunció el envío de un hospital de campaña. A los más de 2600 rescatistas entre nacionales y personal de otros países que ya están en terreno, se han sumado brigadas desde Cuba, Vietnam, la República Dominicana y Costa Rica.
Al mismo tiempo, las labores de rescate van dando fruto y se siguen encontrando entre los escombros a personas con vida.
Mientras tanto, se informó sobre la llegada de una delegación india para instalar un hospital de emergencia y brindar ayuda médica. También Estados Unidos y varios países de la Unión Europea expresaron su disposición a ayudar en la emergencia, mientras que desde las Naciones Unidas informaron que están coordinando el rápido despliegue de equipos de búsqueda y rescate urbano conformado por especialistas de distintos países.
Progresivamente se van restableciendo los servicios básicos de agua y electricidad en los territorios afectados, mientras que se van reparando los caminos dañados.
La oleada de apoyo solidario está llegando desde todo el mundo, reconfortando los corazones de quienes creemos que este es el camino a desandar, no solo ante las catástrofes naturales, sino como el modo habitual de conducirnos, entre personas y pueblos.
Pero es preciso no olvidar. Quienes durante tanto tiempo han asediado al pueblo de Venezuela mediante sanciones y bloqueos, aquellos gobernantes e instituciones que han atacado su autodeterminación, negado la posibilidad de usar sus recursos para desarrollarse de manera soberana, quienes han subvertido los mecanismos de integración y asistencia mutua entre las naciones latinoamericanas y del Caribe, quienes han vulnerado la paz de la región, deberían manifestar públicamente su arrepentimiento por el dolor causado y abandonar sus propósitos de causar mayor destrucción mediante su política de violencia.
FUENTE: pressenza.com
