Una tarea pendiente: reconocer las Semillas de Dominio Público
Cada cierto tiempo en Chile, un conjunto muy diverso de colectivos, personas y comunidades buscamos alertar sobre lo que puede pasar en nuestras mesas. Las semillas son la base de nuestra alimentación, de allí vienen las verduras, los cereales, legumbres y frutos. Todos comemos.
Las semillas no nacieron en los supermercados ni en los frigoríficos, ni en los laboratorios. Son semillas con historia y deberían ser de dominio público, un bien común. Los ingredientes de los platos que nos gustan tienen un origen, como saben los chef y las cocineras.
Por eso el tema tiene que ver con todas y todos a lo largo del país y no sólo con las y los huerteros, y las comunidades campesinas e indígenas. Sin embargo hace ya muchas décadas que intentan convencernos de que la semilla, que simboliza el inicio y el fin del ciclo de la vida, no es más que una mercancía, un “recurso fitogenético”.
Ese valor comercial asignado a la semilla ha significado su progresiva privatización, en paralelo al avance del monopolio de la semilla industrial en manos de grandes corporaciones del agronegocio que han posicionado las semillas híbridas, subsidiadas por el Estado.
En Chile ya las conocemos, son Bayer/Monsanto, ChemSyngenta, Corteva y sus aliados nacionales, agrupados en ANPROS, la Asociación Nacional de Productores de Semillas.
FUENTE: pressenza.com
