noviembre 28, 2021
Portada » Blog » CAMPAÑA AGRESIVA DEL IMPERIALISMO Y LA GUSANERA MUNDIAL

CAMPAÑA AGRESIVA DEL IMPERIALISMO Y LA GUSANERA MUNDIAL

MENTIRAS A GRANEL

El 15 de noviembre el imperio aumentará la apuesta anticubana del 11 de julio pasado, cuando alentó un levantamiento contra el gobierno socialista de Miguel Díaz Canel. En esa ocasión logró una parcial movilización en algunas ciudades, intentando sacar provecho de las difíciles condiciones de vida en Cuba.

Washington y los suyos falsificaron las causas de aquellas dificultades. La causa exclusiva sería el socialismo en la Mayor de las Antillas. Y en consecuencia, había de protestar, romper, agredir y cometer delitos dentro del plan de derrocar la revolución socialista bajo las acusaciones de ser “una dictadura”.

Había en ese momento difíciles condiciones de vida, pero por razones muy distintas a las planteadas por la administración Biden. El bloqueo de Estados Unidos, vigente formalmente desde febrero de 1962 (en la práctica desde antes), es el motivo esencial de aquellas restricciones a la economía. El 23 de junio pasado, mes anterior a la revuelta sediciosa, la Asamblea General de la ONU votó por vigésimo novena vez una condena al bloqueo estadounidense. La resolución tuvo 184 votos a favor, dos en contra (Estados Unidos e Israel) y tres abstenciones (Colombia, Brasil y Ucrania). Los daños directos por el bloqueo alcanzaron 144.413.4 millones de dólares a valores corrientes. Actualizados por el precio del oro, 1 billón 98.008 millones.

Ese bloqueo es la clave de las dificultades económicas del país caribeño, pese al cual ha sobrevivido y mejorado en tantos planos que les han granjeado la admiración mundial. Por ejemplo, en la pandemia creó tres vacunas propias y tiene en desarrollo otros dos candidatos vacunales. Y está en lo más alto del podio mundial en cuanto a la proporción de población vacunada con al menos una dosis, prácticamente el 100 por ciento. Y por haber hecho la punta en la vacunación de niños de 2 años en adelante.

La pandemia puede ser señalada como la segunda razón “táctica” de los problemas. Como al resto del mundo, el parate de las actividades económicas, las cuarentenas, el cierre de fronteras y muy especialmente el cese del turismo, su principal vía de ingresos, afectó muchísimo a Cuba. Recién este 15 de noviembre el país volverá a la normalidad, con la apertura a los viajeros, la vuelta a clases y actividades sociales. Y por eso ese día fue elegido por el mal vecino, la gusanera de Miami y reaccionarios de muchos países, entre ellos la derecha argentina, para tratar de aguarle la fiesta a los cubanos.

EL TERCER FACTOR

Si hablamos de factores influyentes en la problemática, el tercero en orden de importancia se refiere a las insuficiencias y errores del propio gobierno. El presidente, el mismo 11 de julio, concurrió a barrios donde había comenzado la revuelta para hablar con los vecinos, recoger impresiones en el lugar y hacer las evaluaciones partidarias y gubernamentales.

Su respuesta fue doble e instantánea. Por un lado llamó al pueblo a ganar las calles para defender la revolución, consciente de cuál era el objetivo estratégico de Washington. Y por el otro reconoció fallas, retrasos, burocratismo y otros defectos que habían complicado las cosas. El bloqueo priva de combustible, pero fenómenos de burocratismo o malas decisiones pueden hacer que más gente se quede sin luz o transporte por más tiempo del debido. La unificación de monedas debió hacerse antes y tomando más recaudos. La lucha contra el desabastecimiento y aumento indebido de precios tendría que haber sido más eficaz.

No muchos presidentes son capaces de dar la cara en vivo y directo con sus pueblos. Máxime cuando hay insatisfacción y mezcla, como ese 11 de julio, de cubanos de bien, pero enojados, con otros elementos subsidiados por la embajada del Malecón, con fundaciones y artistas financiados por la USAID (Agencia para el Desarrollo Internacional) la NED (Fundación para la Democracia) y otras subsidiarias del Departamento de Estado y la CIA.

No hay mal que por bien no venga, dice un refrán en Argentina. La revuelta de julio tuvo de positivo que reveló fallas en el gobierno cubano y éste tomó nota, poniéndose manos a la obra a reparar lo que estaba dañado. Y desde entonces Díaz Canel y los funcionarios tienen una dinámica mayor en el tratamiento de problemas concretos de la gente.

DICEN QUE SERÁ PACÍFICA PERO ALIENTAN LA VIOLENCIA

En conferencia de prensa del 10/11, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla alertó que desde el 22 de septiembre pasado hubo 29 declaraciones de altos funcionarios de la administración Biden y del Capitolio que apoyaban la movilización por “la libertad y la democracia en Cuba”. Estaba prevista primero para el 20 de noviembre y luego adelantada al 15.

Vale la pena mencionar el motivo de ese cambio: las Fuerzas Armadas Revolucionarias realizarán el ejercicio anual Moncada, en defensa de la soberanía, entre el 18 y el 20 de noviembre. Por razones obvias la gusanera no se atrevió a salir a la calle en esos días. Y allí radica otro gran factor de la fortaleza cubana: no hay otros países de la región, salvo Venezuela, que cuenten con una fuerza militar martiana y fidelista en un caso, y bolivariana en el otro. En el resto de los países, incluso en algunos de gobiernos progresistas como era el de Evo Morales en 2019 en Bolivia, las FF AA son reserva golpista de las oligarquías y del Comando Sur, el Operativo Unitas y la IV Flota.

El secretario de Estado, Antony Blinken; el director senior para el hemisferio occidental del Consejo de Seguridad Nacional, Juan González (gran amigo de Sergio Massa); el subsecretario de Estado para el hemisferio occidental, Brian Nichols; el portavoz del Departamento de Estado, Ned Price; el senador Marco Rubio y otros capitostes alentaron a movilizaciones en Cuba el 15N. En 90 ciudades del mundo habrá réplicas alineadas con la cloaca de Miami, incluso con hostigamiento y ataques a las embajadas cubanas en esos países. Es muy instructivo ver un video donde Horacio Rodríguez Larreta, María E. Vidal, Martín Lousteau y otros dirigentes de Juntos por el Cambio alientan esa jugada anticubana en Buenos Aires, organizada por CADAL y la Fundación Libertad. Ambas son financiadas por fondos norteamericanos para denigrar al socialismo cubano y procurar su derrocamiento.

Esos vínculos entre la protesta del 15N y el Departamento de Estado están probados. Pero si hacía falta algún elemento nuevo, lo aportó la seguridad cubana al presentar al médico Carlos Leonardo Vázquez González —el agente Fernando— que estuvo años infiltrado en esos grupos mercenarios donde actúa Yunior García Aguilera, la cara visible de esta movida. Sólo en septiembre pasado el Departamento de Estado subsidió con 6 millones de dólares a ONG y fundaciones anticubanas de Miami, Washington y Madrid. Parte de esos dólares alimentan al 15N.

La del lunes está prevista en 8 territorios de Cuba y sus organizadores pidieron permiso legal, que les fue denegado en todos los casos. Los tipos argumentan que el artículo 45 de la Constitución les habilita el derecho de petición y movilización. Los órganos judiciales les retrucan diciendo que esa movilización tiene por objetivo sabotear el orden público y el sistema político. Y que la Constitución define en su artículo 4: “El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable”. El artículo 229 también establece que “En ningún caso resultan reformables los pronunciamientos sobre la irrevocabilidad del sistema socialista establecido en el Artículo 4, y la prohibición de negociar bajo las circunstancias previstas en el inciso a) del Artículo 16”.

Esa Constitución fue aprobada en referéndum el 24 de febrero de 2019 con el 86,85 por ciento de votos. Y las autoridades están dispuestas a defenderla a rajatabla.

RAZONES DEL FRACASO NORTEAMERICANO

Ya son 13 administraciones estadounidenses, demócratas y republicanas, que vienen fracasando en derrocar a la revolución cubana, incluso asesinando a sus líderes (hubo 638 intentos de la CIA por matar a Fidel Castro).

Donald Trump aprobó 243 medidas de reforzamiento del bloqueo y Joe Biden aplicó 60 medidas contra Cuba en el año y medio de pandemia. Hicieron daño, como quedó dicho, pero el socialismo sigue de pie, invicto desde Girón. Ahora volverán a romperse la ñata contra el Malecón.

Primero, porque la gran mayoría de los cubanos aprecia la revolución. No reniega de ella ni quiere ser una colonia ni una base militar tipo Guantánamo. La quinta columna en Cuba es débil y minoritaria. Y eso no se soluciona con dólares, Facebook y un par de raperos pedorros como Maykel Osorbo y El Funky.

Segundo, porque en la Patria de José Martí además de reservas humanistas hay un gobierno, organizaciones sociales y una fuerza militar, todas fieles al “Patria o Muerte”.

Y tercero, porque Cuba brindó tanta solidaridad al mundo, por ejemplo con Operación Milagro, Yo Sí Puedo, Brigada Médica Henry Reeve y ahora con las vacunas Abdala y Soberana. Y por todo eso recoge apoyo mundial.

EE UU en la votación del bloqueo sólo tiene el apoyo de Israel, en tanto Cuba es apoyada por 184 países. Yanquis y gusanos tienen las firmas de Vargas Llosa y los fascistas de Vox y el PRO. Cuba tiene las de Dilma Rousseff, Rafael Correa, Adolfo Pérez Esquivel, Leonardo Boff, Joao Pedro Stédile, Piedad Córdoba, Atilio Borón y tantísimas personalidades.

Los pronósticos políticos son difíciles. Los del tiempo también. Pero respecto a lo que puede suceder el 15N, el mío es que no habrá un huracán proestadounidense en Cuba. Será un día de sol, alegría, de clases en las escuelas, inicio de temporada turística, y a lo sumo con pocas nubes. Los escasos gusanos podrían pudrir unas pocas manzanas. Mucho Facebook y redes no es tener gente y mucho menos tener razón. Gabo, gran amigo de Cuba escribió una novela, a la que parafraseo: “Crónica de un fracaso anunciado”. Eso será el 15N.

Autor: SERGIO ORTIZ