marzo 12, 2026
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Castigo a los viejos

Con sentido de alarma, se insiste en que la pirámide de la población se está modificando, porque nacen menos niños y se muere menos gente. Esto último es producto de la vida más sana de muchos, de los avances de la medicina.

Por Jaime Hales Dib

Se ha insistido, desde la estadística, que Chile es un país en el que cada vez hay más gente mayor, entendiendo por tales a las personas de más de 60 años.

Con sentido de alarma, se insiste en que la pirámide de la población se está modificando, porque nacen menos niños y se muere menos gente. Esto último es producto de la vida más sana de muchos, de los avances de la medicina.

Por eso, ya que los mayores llegan en excelentes condiciones a los 60 años, es que se propone en muchos círculos aumentar la edad para jubilar. Hoy las mujeres pueden jubilar desde los 60 años y los hombres a los 65, en un resabio de proteccionismo machista que debe terminar.

No entiendo la razón de la diferencia, si acaso todos somos iguales, pero, en fin, hoy es así. Ya se corregirá. (Las mujeres que tienen hijos «nacidos vivos» tienen un beneficio adicional para ir reduciendo el tiempo de edad laboral).

Es evidente que las personas llegamos a mayores edades en un estado mucho mejor que nuestros antecesores en la vida. Mi abuela a los 63 años, cuando enviudó, era una viejita de pelo blanco a la que había que acompañar.

Hoy, una mujer de 63 años, abuela y hasta bisabuela tal vez, es una mujer activa, capaz de trabajar con todas sus capacidades intelectuales y físicas. No se trata de que hoy se viva más simplemente, sino que se vive en un estado mental adecuado para la vida social y laboral y en un estado físico que ya se lo quisieran muchos jóvenes.

Como un oxímoron clásico, mientras esta es la primera parte de la oración, en la segunda todo se contradice. Porque al mismo tiempo se establecen una serie de límites que resultan cada vez más absurdos.

Se ponen dificultades para el otorgamiento de las licencias de conducir: renovaciones cada tres años desde los 75 y una vez al año desde los 80, «si es que…».

Con los problemas y retrasos en el otorgamiento de esas licencias, podremos imaginarnos lo que sucederá, porque si hasta ahora había atochamientos increíblemente grandes, ahora al haber mayor frecuencia de solicitudes, las cosas serán aún peores.

Fuente: pressenza.com