febrero 3, 2026
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Ciudades Olvidadas de Siria, eco inmortal de una civilización

Entre los campos ondulados del noroeste de Siria, entre Alepo, Idlib y Hama, más de 700 asentamientos antiguos reposan bajo el sol, diseminados como ruinas dormidas en las colinas de piedra caliza.

Son las llamadas Ciudades Olvidadas, testigos mudos de una época de esplendor que precedió en siglos al nacimiento del Islam y que aún hoy desafían al tiempo, el abandono y a la guerra.

Lejos de ser meros restos arqueológicos, son fragmentos de una civilización campesina y urbana vibrante, que floreció entre los siglos I y VII después de nuestra era, cuando Siria era parte del Imperio Romano y luego del Bizantino.

En ellas se respira la historia de un pueblo que cultivó la tierra, construyó iglesias, templos y baños, y dio forma a un modo de vida que vinculaba la fe, el trabajo y la belleza.

CORAZÓN PÉTREO DE LA SIRIA ANTIGUA

Los arqueólogos suelen agrupar las Ciudades Olvidadas en ocho zonas principales que se extienden a lo largo de la “Región del macizo calcáreo”, una cadena de colinas áridas y fértiles a la vez.

En estos lugares -Serjilla, Al-Bara, Shinshara, Ruweiha, Deir Sunbul, entre otros- se conservan casas de dos pisos, prensas de aceite y vino, basílicas paleocristianas, necrópolis y monasterios que narran la vida de comunidades prósperas y autosuficientes.

Según los arqueólogos sirios, las ciudades no fueron destruidas de forma violenta, sino abandonadas paulatinamente entre los siglos VII y IX, debido a cambios climáticos, económicos y políticos que alteraron las rutas comerciales y los patrones agrícolas.

Sin embargo, el paso del tiempo no borró su espíritu: las piedras de sus muros, labradas con precisión, aún conservan las huellas de un mundo que supo armonizar la fe y el trabajo.

Fuente: pressenza.com