marzo 20, 2026
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Del indignómetro digital a la acción colectiva

Reconectar con lo humano ante un presente hiper-tecnologizado.

Me sucedió algo curioso durante el tratamiento reciente de la reforma laboral en el Congreso argentino: mientras se daba el debate de la ley en la Cámara de Diputados mis redes sociales y yo estallábamos de indignación. Ante la necesidad de volcar ese enojo por la furibunda quita derechos consagrados, me sumé a la noche a un “cacerolazo” en la esquina más transitada de mi barrio. Éramos literalmente 25 personas, llegando a los 40 en el mejor momento. Hicimos ruido por más de dos horas, mientras sufrimos algún insulto desde un auto y padecimos la indiferencia generalizada de la mayoría de nuestros vecinos y vecinas.

Parque Patricios es un barrio de unos 50 mil habitantes inserto en una metrópolis de más de tres millones de residentes. Esa noche de un febrero algo caluroso, los pocos indignados en distintas esquinas de la ciudad y en la movilización al Congreso, que intentamos llamar la atención sobre lo que consideramos una irremediable regresión histórica, fracasamos. Aunque seguramente muchos sintieron como yo la satisfacción de estar haciendo lo correcto.

De ahí el interrogante que me surgió sobre cómo inspirar alternativas de acción transformadora en esta actualidad vertiginosa. Los peores acontecimientos sociales se suceden, me sobreinformo, me indigno con mi burbuja digital, pero no aparece una opción clara sobre cómo dar una respuesta útil ante tamaña deshumanización.

El indignómetro en la redes sociales crece. Estamos inmersos en nuestras burbujas, comunicados fugazmente con nuestros contactos, con quienes solemos coincidir en términos generales en la visión del mundo. Y hacemos nuestra publicación, una historia, un comentario, un hashtag.

¿Sirve de algo esa práctica tan permanente en las redes sociales? ¿Contribuimos a cambiar algo? ¿O simplemente somos funcionales a un sistema de corporaciones poderosas al cual nuestro indignómetro digital no les hace ni cosquillas?

Las redes sociales nacieron allá por los 2000 con la pretensión de ser un espacio de interacción entre amigos, comunidades, grupos de interés. Parecía que finalmente la democratización de la comunicación había llegado a través de Internet. Todos podíamos por igual comunicar, informar, “subir”, “postear”, compartir. Luego sobrevinieron las grandes movilizaciones como la primavera árabe o las mareas de indignados del movimiento 15-M en España, consideradas como las protestas masivas pioneras promovidas a través de las redes sociales.

Fuente: pressenza.com