febrero 6, 2026
Portada » Blog » El Louvre publicó las primeras fotografías de la corona robada hace unos meses

El Louvre publicó las primeras fotografías de la corona robada hace unos meses

La imagen sobre estas líneas, es un recreación pero muestra el daño sufrido por la corona del siglo XIX; caída al suelo en la huida, seguro que rodó, abandonada como un objeto torpe, despojado de solemnidad.

La historia del robo y sus circunstancias parecen sacadas de una película de Louis de Funès: pura anécdota, comedia involuntaria y una sucesión de torpezas sin la menor épica. Nada que ver con la cadencioasa Pantera Rosa…, ni con el inmutable Peter Sellers.

Nada de eso sentó bien en Francia, menos tratándose del Louvre. El proceder de los ladrones. Lo fácil que resultó. La grandeur de la France saltó por los aires y la vigilancia no digamos. Solo faltó que encontrasen un chicle mascado pegado y una fotografía de Charles de Gaulle, pisoteada en el barro junto a la corona. Imaginad el escenario forense… Las rayas de tiza en el asfalto… El chicle es rosa… strawbery gum… un tono Pantone 1905 C, mascado. Se está analizando el ADN. Fuera del encuadre las marcas circulares negras y blancas y la escala, para denotar proporción y tamaño una vez pasadas a positivo. También los gendarmes y demás correteando de acá para allá.

Pero miradla bien. Centrense en esa corona. Símbolo de un imperio y un poder casi sin límites, antaño. La tiara de oro en círculo completo para ceñir bien una regia cabeza. Los dos arcos dorados que se cruzan arriba y sostienen una cruz cristiana. Debajo, de la cruz, la maciza esfera dorada incrustada de diamantes representando el Orbe o el Mundo, símbolo del dominio y riqueza. Una bola tan abultada de oro y diamantes… Muy poco cristiano  parece vista así materialmente o en su esencia. Es puro lujo desmedido donde debía haber renuncia según las Enseñanzas de Jesús. Oro ocupando el lugar del mensaje. Tanto oro y diamante que hasta les quita valor en sí…

Ahora la vemos aquí. Chafada. Torcida hacia un lado. Buscando recomponerse. La corona no sabe si saludar o llorar. Como una tarta sacada del horno antes de tiempo.

La ves y sigue siendo una hermosa corona del siglo XIX. El oro permanece. Las piedras preciosas siguen ahí. Aún se percibe la pretensión de eternidad, de poder eterno. ¿Pero deformada por una caída ridícula durante un robo?

No. Porque esa concepción de “lo eterno”,… de aquello que vale por encima de todo aquello que tiene valor, no solo no se puede robar, si no que ni cabe en representación material alguna.

¡Que no la toquen, por favor! Dejad la corona como está. Chafada. Si el terciopelo tiene manchas de barro, si el blanco armiño arrastra un chicle pegado, también. ¡Dejadlo pegado! Que todo hecho es representación de la torpeza, del poder y de la gloria caída.
Como decía Shakespeare, “Todo el mundo es un escenario, y todos los hombres y mujeres meramente actores”.

Pues aquí está nuestro acto o escena: un ladrón torpe, una corona chafada, y el mundo observando, sin aplausos ni excusas.

Si la vida es teatro, que esta corona sea testigo de la comedia humana, no de la perfección que nunca existió. Entre tanto. Nadie parece reaccionar entre el público. Por eso se viene abajo el Gran Teatro del Mundo: no por los aplausos, ni por el éxito, sino por la indiferencia.

El humor es cultura y es historia. Es lección. Es el epítome involuntario de toda una época pasada y de la nuestra también. Porque no estamos tan lejos. Díganle al organizador del “billion-dollar Board of Peace” que Ford transit gloria mundi. La caída viene de serie, antes que tarde … Alguien compondrá una ópera con los sucesos de 2025 – 2026, igual alguno de los protagonistas aún la ve desde la cárcel.

En el siglo XIX aún no estaban del todo al tanto de eso. Algunos en 2026 sí. Bueno. Bastantes, muy diversos, por todo el mundo. Hay esperanza. En cuanto a las coronas… Esa varicela ya la pasamos. Nada por encima del ser humano y ningún ser humano por debajo de otro… (III. CONFERENCIAS – HUMANISMO Y NUEVO MUNDO – México DF, 7 de julio 1991; ya en el primer párrafo).

FUENTE: pressenza.com