agosto 18, 2026
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El sol de China: Entre el récord y la realidad

China acaba de completar el mayor imán superconductor construido para un reactor de fusión y prepara una máquina que intentará producir electricidad hacia 2030. Pero no ha encendido una estrella, no dispone aún de una central de energía ilimitada y tampoco todos los récords anunciados miden lo mismo. Esta es la historia completa de un proyecto que avanza rápidamente entre hallazgos científicos reales, ambiciones industriales gigantescas y una considerable nube de desinformación.

Por Claudia Aranda, Montréal, Québec

No, no se trata de una serie protagonizada por Zhang Linghe. Pero el parecido es tentador: el actor tiene una legión de seguidores que encienden pantallas con solo verlo, y China tiene una legión de ingenieros intentando encender un plasma con campos magnéticos. Una de esas cosas es real. La otra es el entretenimiento. Vamos a la real.

Lo que China acaba de hacer, y que ha desatado titulares por todo el mundo, es completar el mayor imán superconductor jamás construido para un reactor de fusión nuclear. El Instituto de Física del Plasma de la Academia China de Ciencias terminó de fabricar y probar en junio de 2026 dos sistemas magnéticos decisivos en Hefei, provincia de Anhui. El más espectacular es un imán de campo toroidal de 582 toneladas: 21 metros de longitud, 12 metros de ancho y 3,3 metros de altura. Según las instituciones chinas, su volumen equivale a 1,3 veces el de un imán comparable del proyecto internacional ITER y puede almacenar cerca de tres veces más energía magnética. Junto a él fue probado un solenoide central fabricado con superconductores de alta temperatura.

Ambos componentes superaron los procedimientos de aceptación técnica el 27 de junio. No fueron encendidos para producir fusión, no generaron electricidad y ni siquiera constituyen por sí solos un reactor. Lo que se consiguió fue demostrar que China ya puede fabricar, con tecnologías desarrolladas dentro del país, una parte de la musculatura magnética que necesitarán sus futuros reactores. Es como si un equipo de Fórmula 1 hubiera fabricado el mejor motor del mundo y lo hubiera probado en el banco de pruebas. El coche aún no corre, pero el motor ya es suyo.

Pero, por mucho imán que le pongan a esta máquina, no hay sol que brille más que Zhang Linghe. Entonces, vamos a ver qué parámetros están considerando los equipos técnicos chinos para que su «sol artificial» no sea solo un titular de portada, sino un verdadero hito de la física.

La noticia del imán se multiplicó durante los últimos días de julio acompañada de titulares como «China enciende su sol artificial», «energía ilimitada más cerca que nunca» o «el reactor chino alcanza una temperatura seis veces superior a la del Sol». Cada una de esas frases contiene una porción de verdad, pero juntas producen una imagen completamente falsa.

Empecemos por el principio de la física, que es más fiable que el principio de una serie de romance histórico.

Cómo se enciende una estrella (y por qué la Tierra no puede imitarla)

Todo cuanto conocemos está formado por átomos. La fusión ocurre cuando dos núcleos ligeros se unen y forman uno más pesado, transformando una pequeña parte de su masa en una enorme cantidad de energía. En el centro del Sol, la gravedad de una masa gigantesca comprime la materia hasta alcanzar presiones y temperaturas extremas. Allí los núcleos de hidrógeno superan la repulsión eléctrica que los mantiene separados.

Para entenderlo, pensemos en dos imanes enfrentados por sus polos iguales: se repelen. Con los núcleos atómicos ocurre igual. Para que choquen, debemos lanzarlos con enorme velocidad. La temperatura, a escala atómica, es movimiento: cuanto más caliente está el combustible, más rápido se mueven sus partículas.

El Sol tiene una ventaja que nosotros no tenemos: su propia gravedad. La Tierra no puede reunir una masa estelar en un laboratorio. Por eso los reactores terrestres, llamados tokamaks (cámaras con forma de rosquilla), deben compensar la falta de presión aumentando mucho la temperatura. El centro del Sol está a unos 15 millones de grados Celsius; los tokamaks deben alcanzar 100 millones de grados o más. La paradoja se explica: el reactor es más caliente que el Sol, pero muchísimo menos denso. Como no puede apretar el combustible con gravedad estelar, necesita agitar sus partículas a mayor velocidad.

¿Y cómo se coloca algo a 100 millones de grados dentro de una máquina sin que se derrita? La respuesta es que no se lo deja tocar la máquina.

Una pista magnética para materia que no puede tocarse

A esas temperaturas, el combustible se convierte en plasma (un gas de partículas eléctricamente cargadas). Como poseen carga, pueden ser guiadas por campos magnéticos. El tokamak es una rosquilla hueca rodeada de electroimanes potentísimos. Los campos magnéticos crean una pista invisible que obliga al plasma a circular sin tocar las paredes.

El imán toroidal genera el campo que recorre la circunferencia de la rosquilla; el solenoide central actúa como un transformador, ayudando a inducir la corriente del plasma. Por eso el imán de 582 toneladas es crucial: confinar plasma exige campos magnéticos enormes, estables y precisos. Un imán común consumiría electricidad prohibitiva; los superconductores, en cambio, conducen corriente con resistencia prácticamente nula cuando se mantienen a temperaturas criogénicas. Aquí aparece una ironía: para controlar materia a 100 millones de grados, hay que mantener partes del reactor cerca del cero absoluto. Dentro del mismo aparato conviven lo más caliente y lo más frío creado por la humanidad.

EAST: El corredor de fondo que no es una central

Cuando se habla del «Sol artificial» chino, generalmente se hace referencia a EAST (Tokamak Superconductor Avanzado Experimental), instalado en Hefei. Su misión es resolver uno de los grandes problemas de la fusión: no basta alcanzar una temperatura alta durante un instante; hay que mantener el plasma estable durante períodos prolongados.

El 20 de enero de 2025, EAST mantuvo un plasma en estado estacionario y alto confinamiento durante 1.066 segundos (17 minutos y 46 segundos), superando ampliamente los 403 segundos de 2023. El «alto confinamiento» significa que la energía escapa más lentamente, como un termo que mantiene caliente el café.

Pero atención: EAST no mantuvo durante esos 17 minutos una reacción de fusión autosostenida que generara electricidad. Mantuvo un plasma experimental en condiciones necesarias, pero no suficientes, para una central.

Romper el techo de la densidad

A comienzos de 2026 se conoció otro avance de EAST. Durante décadas, los investigadores han observado que la densidad del plasma en un tokamak tiene un techo, llamado límite de Greenwald. Superarlo provoca inestabilidades y pérdida de confinamiento. Pero un equipo internacional, liderado por chinos, desarrolló un modelo y utilizó calentamiento por resonancia ciclotrónica electrónica (microondas ajustadas al ritmo de los electrones) para superar ese límite, alcanzando densidades de entre 1,3 y 1,65 veces el umbral. Los investigadores lo llamaron «régimen libre de límite de densidad». El titular de «China eliminó el límite de densidad» es prematuro: funcionó en condiciones específicas de arranque. El siguiente paso es comprobar si funciona en plasmas de alto rendimiento.

HL-3: Calentar las dos mitades y el tablero geopolítico

China dispone de otro gran tokamak, el HL-3, en Chengdu. Durante 2025, logró que tanto los electrones como los iones (los núcleos pesados) superaran los 100 millones de grados. Esto es vital porque los electrones se calientan con facilidad, pero las reacciones de fusión dependen de los iones. Lograr la temperatura dual acerca el experimento a condiciones energéticas completas.

Aquí es donde debemos mirar el mapa. HL-3 es el único dispositivo satélite oficial de ITER en China. En 2025, el Organismo Internacional de Energía Atómica inauguró allí su primer centro colaborador internacional sobre fusión. Esto desmonta la imagen de un proyecto secreto y aislado: China participa en ITER, fabrica componentes esenciales y coopera con docenas de países. Sin embargo, al mismo tiempo, utiliza ese conocimiento para acelerar su trayectoria propia. Mientras Europa apuesta por el gigante internacional ITER (que acumula retrasos y sobrecostes, con un presupuesto que supera los 20.000 millones de euros) y Estados Unidos impulsa iniciativas privadas como SPARC, China ha optado por una vía dual: colaborar en el consorcio global mientras desarrolla en paralelo una constelación de dispositivos nacionales. Las estimaciones no oficiales sitúan la inversión acumulada del programa chino de fusión en varios miles de millones de dólares, una cifra que, aunque inferior al monstruo presupuestario de ITER, crece a un ritmo sostenido.

HH70: Cuando el capital privado entra en escena

En Shanghái funciona el Honghuang 70 (HH70), construido por la empresa privada Energy Singularity. Es pequeño, pero su sistema magnético utiliza íntegramente superconductores de alta temperatura, lo que permite campos más intensos en menos espacio. Durante 2026, realizó 5.755 experimentos, mantuvo una corriente de plasma durante 1.337 segundos y, además, confirmó haber alcanzado temperaturas de 100 millones de grados, validando que la ruta privada y compacta también puede calentar plasma en condiciones extremas.

Aquí nació otra comparación engañosa: algunos titulares afirmaron que HH70 había superado el récord de EAST. No es una comparación válida. Los 1.337 segundos del HH70 miden duración de corriente de plasma; los 1.066 de EAST miden operación en régimen de alto confinamiento. Es como comparar el tiempo que un coche mantiene el motor encendido con el tiempo que otro circula a una velocidad controlada. Lo relevante del HH70 no es haber «derrotado» a EAST, sino demostrar que el ecosistema chino de fusión ya no depende exclusivamente del Estado: está floreciendo una industria privada capaz de atraer capital y desarrollar diseños compactos.

BEST: El punto donde la historia puede cambiar (y sus desafíos invisibles)

EAST aprende a mantener plasma; HL-3 explora temperaturas; HH70 prueba la ruta privada. BEST (Burning Plasma Experimental Superconducting Tokamak) intentará dar el salto definitivo. En construcción en Hefei, su finalización está prevista para 2027 y su objetivo es trabajar con una mezcla de deuterio y tritio, lograr un plasma en combustión, alcanzar ganancia neta de energía y demostrar generación eléctrica hacia 2030.

Un plasma en combustión es aquel en el que el propio calor de las reacciones (partículas alfa) mantiene la temperatura, como una fogata que ya no necesita fósforos. Luego viene la ganancia Q: si introducimos 10 unidades de energía y obtenemos 100, la ganancia es 10. Pero hay que distinguir entre la energía que entra al plasma y toda la electricidad que consume la planta (imanes, criogenia, bombas). Una máquina puede tener ganancia en el plasma y seguir consumiendo más energía de la que da como instalación completa. Lograr la ganancia neta no es solo física; es ingeniería de sistemas, y BEST tendrá que demostrar ambas.

Además, BEST enfrenta dos fantasmas técnicos que rara vez aparecen en los titulares. El primero es el tritio. El deuterio abunda en el agua, pero el tritio es un isótopo radiactivo del hidrógeno, escaso en la naturaleza, que debe fabricarse artificialmente. Los diseños proyectan rodear el reactor de litio; los neutrones de la fusión reaccionarían con él para generar nuevo tritio. Esa autosuficiencia en tritio es un ciclo que jamás se ha demostrado a escala industrial. El segundo son los neutrones. Estas partículas atraviesan el campo magnético y golpean las paredes del reactor, debilitando los materiales y volviéndolos radiactivos. La fusión no genera residuos de larga vida como la fisión, pero decir que no produce residuos o riesgos es falso: habrá materiales activados y componentes que reemplazar con robots.

La geopolítica de la «Ciudad de la Fusión»

China no construye solo un reactor; está construyendo un ecosistema industrial. Las autoridades han anunciado la creación de una «Ciudad de la Fusión» en el condado de Changfeng, destinada a integrar instalaciones científicas, empresas, centros industriales y zonas residenciales. Esa decisión revela la apuesta: intentar dominar una industria antes de que exista un mercado mundial consolidado, y hacerlo con una coordinación entre Estado, academia y sector privado que pocos países pueden igualar.

Pero la cautela sigue siendo indispensable. La historia de la fusión está llena de calendarios incumplidos. ITER es la prueba viviente de la distancia entre fabricar componentes extraordinarios y ensamblar una máquina que funcione. Sin embargo, la cautela no debe convertirse en negación automática. Sería tan equivocado anunciar que China ya resolvió la energía de la humanidad como ignorar que está avanzando desde la experimentación hacia sistemas de escala industrial, y que lo hace con una velocidad y una coordinación que merecen atención.

¿Energía infinita? No

No. La fusión podría utilizar combustibles abundantes, y el Organismo Internacional de Energía Atómica estima que el deuterio de un litro de agua podría generar tanta energía como 300 litros de petróleo. Pero necesitará litio, superconductores, turbinas y materiales para condiciones extremas. La expresión más rigurosa es «energía potencialmente abundante, de alta densidad y baja emisión de carbono». Y, aunque triunfe, no resolverá la crisis climática por sí sola: si las centrales comerciales tardan décadas en llegar, la humanidad no puede esperar a la fusión para dejar el carbón.

Entonces, ¿En qué parte de la historia va China?

China ya superó la etapa de demostrar que puede producir plasma y alcanzar temperaturas extremas. Ha demostrado que puede sostener plasmas de alto confinamiento durante tiempos sin precedentes, superar límites de densidad, calentar electrones e iones por encima de 100 millones de grados y fabricar grandes componentes superconductores con tecnología nacional.

Ahora está entrando en la fase más dura: convertir la ciencia del plasma en ingeniería energética. El imán de 582 toneladas es la bisagra. No es una central, pero tampoco es un experimento de laboratorio; es una pieza industrial para máquinas que deberán operar bajo exigencias brutales.

Para hacer un balance visual con palabras: mientras EAST se especializa en el confinamiento prolongado, HL-3 apuesta por la temperatura dual de iones y electrones, HH70 prueba la viabilidad de los superconductores de alta temperatura y el capital privado, y BEST espera cerrar el círculo de la ganancia neta y la primera bombilla. No hay un único «Sol», hay una flota de artefactos que atacan el problema desde distintos ángulos.

BEST será la prueba decisiva. Si cumple su cronograma, China intentará hacia 2030 demostrar ganancia neta de fusión y generación eléctrica. Después vendrá el CFEDR, el futuro Reactor Chino de Demostración de Ingeniería de Fusión, el puente hacia la central comercial.

No hay todavía un Sol encerrado en Hefei. Hay algo menos poético y quizás más importante: miles de científicos, ingenieros y trabajadores intentando construir los campos magnéticos, materiales y cadenas industriales que algún día podrían mantener encendida una pequeña reacción de fusión sin la ayuda de la gravedad de una estrella.

La primera lámpara aún no se ha encendido. Pero China ya está fabricando el interruptor. Y Zhang Linghe, sigue brillando más que nunca antes en la pantalla. El otro plasma, por lo pronto, aún no lo alcanza en su brillante carrera artística. Pero quién sabe. La ciencia, a diferencia del entretenimiento, no necesita guion. Necesita tiempo, dinero y una pista magnética superpoderosa. El proyecto es alucinante, realmente. La belleza de la ciencia en fusión y función de la paz, como siempre ha debido ser.

REFERENCIAS

Fuentes directas

Academia China de Ciencias. Récord de EAST de 1.066 segundos en alto confinamiento: Chinese «Artificial Sun» Sets New Record

Xinhua. Desarrollo y pruebas de los sistemas magnéticos superconductores, 28 de junio de 2026: China’s «artificial sun» project achieves new engineering milestone

Science Advances. Artículo científico sobre el régimen libre de límite de densidad en EAST: Accessing the density-free regime with ECRH-assisted ohmic start-up on EAST

Xinhua. Explicación del experimento que superó el límite de densidad: China’s «artificial sun» experiment finds way to break fusion plasma density limit

Xinhua. Objetivos de BEST y demostración de electricidad hacia 2030: China accelerates nuclear fusion engineering, targeting power generation demonstration by 2030

Xinhua. Construcción del tokamak BEST en Hefei: Burning Plasma Experimental Superconducting Tokamak under construction

Gobierno de China. HL-3, EAST, ITER y cooperación internacional: China contributes innovative power to global fusion development

Información oficial china sobre el tokamak privado HH70: Shanghai’s «artificial sun» achieves landmark milestone

Energy Singularity. Comunicado sobre resultados del HH70, incluyendo 100 millones de grados: declaraciones oficiales de la compañía, junio de 2026

Estimaciones de inversión: análisis de mercado y declaraciones de funcionarios chinos sobre el presupuesto de fusión (cifras no oficiales pero citadas en medios especializados)

Fuentes técnicas y de contraste

Organismo Internacional de Energía Atómica. Explicación general de la fusión nuclear: What is Nuclear Fusion?

Organismo Internacional de Energía Atómica. Plasma en combustión y calentamiento mediante partículas alfa: Burning plasma

Organismo Internacional de Energía Atómica. Combustibles, residuos, tritio y activación de materiales: Fusion: Frequently Asked Questions

Organismo Internacional de Energía Atómica. Deuterio, tritio, confinamiento magnético y producción de electricidad: Nuclear Fusion Basics.

Fuente: pressenza.com