VENEZUELA: SOLIDARIDAD O ESCLAVITUD LATINOAMERICANAS
En la madrugada del 3 de enero pasado, los bombardeos simultáneos de Estados Unidos en 4 provincias de Venezuela han sorprendido al ejército venezolano, permitiendo a un comando norteamericano de unos 200 hombres armados asesinar a la guardia personal del presidente Nicolas Maduro, cubanos en su mayoría, y llevárselo a un barco norteamericano, junto a su mujer Cilia Flores. Mientras Venezuela denuncia el secuestro de su presidente y de su mujer, América Latina toda se pregunta: “¿Qué nos va a pasar ahora?” Por todas partes surgen las condenas de una acción militar que ha pisoteado todos los límites acordados en los tratados internacionales firmados después del final de la 2ª guerra mundial para que no se repita tal tragedia: más de 70 millones de muertos.
El papa Francisco tenía razón en decir, condenando especialmente el genocidio de los palestinos por el ejército israelí con el apoyo de Estados Unidos y la complicidad de Europa: “¡La 3ª guerra mundial a comenzado por pedazos!” La acción criminal contra Venezuela nos devuelve a “la ley del más fuerte” que aplasta a quiénes se oponen a su dominio, sus saqueos y asesinatos, porque de eso se trata con lo que está pasando en Venezuela.
Tenemos que entender lo siguiente. Por una parte, para mantener su altísimo nivel de vida con grandes desigualdades y, por otra, para sostener las escandalosas ganancias de sus numerosas multinacionales, a Estados Unidos no le bastan las riquezas internas que posee. Además, muchos países han ido reduciendo tanto su dependencia como su saqueo por parte de Estados Unidos: ¡desde varios años la economía economía está en decrecimiento constante porque roban menos! Las grandes potencias mundiales se han quedado en lindas palabras – o han aplaudido como el presidente francés – en vez de condenar categóricamente el crimen militar norteamericano en Venezuela: Defienden su propio bienestar, privilegian el comercio nacional injusto y prefieren sostener el lucro descarado de sus multinacionales…
En América Latina, una mayoría de presidentes latinoamericanos han condenado el secuestro del presidente Maduro y de su esposa. Otros han presentado en seguida su apoyo lacayo y sus felicitaciones interesadas al presidente norteamericano; infelizmente el presidente ecuatoriano es uno de ellos. Y otros quedaron en un silencio cómplice y culpable. Las grandes Iglesias condenaron este crimen: 327 organizaciones religiosas e iglesias de América Latina, el Caribe y Europa expresaron solidaridad con el pueblo venezolano. El papa León 14 ha invitado a “superar la violencia y emprender caminos de justicia y paz, garantizando la soberanía del país, asegurando el estado de derecho inscrito en la Constitución, respetando los derechos humanos y civiles de todos y cada uno, y trabajando para construir juntos un futuro sereno de colaboración, estabilidad y concordia, con especial atención a los más pobres”.
Llama la atención los festejos por el secuestro del presidente Maduro y la invasión anunciada de Venezuela, en particular los de los migrantes venezolanos. Estos celebradores ignorantes olvidaron o no quieren ver los resultados de las invasiones norteamericanas en Libia, Irak, Afganistán, Siria, Palestina… que han hecho retroceder estos países a su situación de hace más de un siglo atrás…
Por esta razón, con lo actuado en Venezuela, América Latina toda se juega su futuro si no logra impedir la invasión de Venezuela: O se levanta en solidaridad efectiva contra Estados Unidad o se prepara a una nueva colonización donde perderá la poca libertad que ha alcanzado, desaparecerán los espacios de soberanía que ha logrado y verá salir hacia Norteamérica sus riquezas petroleras, mineras, de oro, de litio y un largo etcétera. ¿Cuántos millones de muertos vamos a contabilizar? Si hay invasión a Venezuela, son el empobrecimiento y la violencia generalizada las realidades que nos esperan. En las 2 primeras décadas de este siglo se había avanzado bastante en fomentar la integración latinoamericana… para protegernos de las garras del imperio. Pero en muchos países -entre ellos Ecuador-, una mayoría de la población ha preferido seguir los cantos de sirenas mortales de la derecha o las mentiras interesadas de los medios de comunicación. Allí el resultado: un continente dividido, enemistado, débil, ignorante, inconsciente y condenado a retroceder siglos de resistencias, luchas y logros.
La suerte de América Latina está en nuestras manos. Unámonos con quienes, organizadamente, fomentan la resistencia, la protestas, los reclamos, las presiones sobre nuestros gobiernos. Despertemos nuestras raíces ancestrales para detener la nueva colonización en marcha, asumamos las cosmovisiones indígenas que emprenden un Bien Vivir y Convivir que nos asegure y asegure a nuestros hijos el futuro digno, libre, fraterno y equitativo que se merecen.
Fuente: Pedro Pierre
