marzo 5, 2026
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Cruces de miradas

En el corazón de la soberanía popular, allí donde se debaten las leyes que marcan el rumbo ético y jurídico de una nación, hoy hay algo distinto. No son palabras, no son discursos, no son enfrentamientos dialécticos. Son miradas.

Desde el 23 de febrero al 23 de marzo, de lunes a viernes, en horario de 11 a 14 y de 16 a 18 horas, el Congreso de los Diputados acoge una exposición que no deja indiferente a quien la contempla. La exposición, compuesta por 17 fotografías de gran formato realizadas en distintos países por la fotógrafa Aisha Bonet, junto a tres fotografías adicionales del fotógrafo Jeff McCurry, colaborador de Proyecto Gran Simio, nos propone un recorrido visual profundamente humano… aunque sus protagonistas no sean humanos en el sentido jurídico tradicional.

Cada imagen es un diálogo silencioso entre especies. Un espejo que nos obliga a preguntarnos quiénes somos y cuál es nuestra responsabilidad hacia aquellos con quienes compartimos el 99% de nuestro ADN. Todo ello componen un recorrido breve en espacio, pero inmenso en profundidad moral. Un recorrido que interpela. Que incomoda. Que despierta. Que obliga a detenerse.

La exposición se titula “Cruces de miradas”, y no podría tener un nombre más preciso.

Porque cuando un ser humano se detiene ante el rostro de un chimpancé, de un orangután, de un gorila o de un bonobo, y sostiene la mirada durante unos segundos, ocurre algo que trasciende la biología. No estamos ante una imagen exótica. No es fauna lejana. No es espectáculo. Es un encuentro.

En esas miradas hay preguntas que ningún parlamentario puede esquivar:¿ Quién eres tú para decidir sobre mi vida? ¿En nombre de qué justicia se me condena a una jaula? ¿En qué punto olvidaste que somos familia evolutiva?

Esta exposición no es una muestra artística. Es un acto ético. Es un acto político en el sentido más noble del término. Es un acto profundamente simbólico.

El simbolismo de un espacio

No es casual que estas imágenes estén colgadas en el Congreso de los Diputados. No es una galería cualquiera. Es el lugar donde se escriben las leyes. Donde se define quién tiene derechos y quién queda fuera del círculo de protección moral.

En 2008, este mismo Congreso aprobó una Proposición No de Ley en apoyo al Proyecto Gran Simio y sus objetivos, reconociendo la necesidad de avanzar hacia una protección jurídica específica para nuestros parientes evolutivos más cercanos. Aquella decisión supuso un hito histórico. Fue un reconocimiento implícito de que algo estaba cambiando en la conciencia colectiva.

Hoy, años después, esa semilla vuelve a llamar a la puerta del Parlamento. Existe un borrador de Ley de Grandes Simios. Un texto que puede situar a España a la vanguardia ética en Europa y en el mundo. Pero las leyes no se aprueban solo con argumentos  técnicos. Se aprueban con convicción. Y la convicción nace cuando la razón y el corazón caminan juntos.

FUENTE: pressenza.com