agosto 12, 2026
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Doctrina Rumsfeld-Cebrowski

Diccionario Geopolítico Esencial.

El plan se confeccionó en la llamada «Office of ‎Force Transformation», creada en el Pentágono por Donald Rumsfeld en los días posteriores a los ‎atentados del 11 de septiembre de 2001. A la cabeza de esa Oficina para la Transformación de la Fuerza, ‎Rumsfeld puso al almirante Arthur Cebrowski.

A comienzos del siglo XXI se produjo el ataque al WTC en Nueva York que conmocionó a todo el planeta. Salvo que las torres gemelas se derrumbaron, todo lo demás fue una gran mentira con la intención de poner en marcha la doctrina Rumsfeld-Cebrowski para el “Gran Medio Oriente”.

Desde la perspectiva actual la mentira resulta obvia; a modo de repaso, basta citar unas pocas de las múltiples incongruencias que sostuvo la versión oficial.

  • En toda la historia, solo 3 edificios se han caído a causa del fuego. Los 3 fueron el mismo día (11/Sept/2001).
  • Los edificios simplemente colapsaron, como en una demolición controlada (incluso aquellos que no fueron impactados por ningún avión, como el Edificio 7 (WTC 7).
  • Se encontraron pasaportes de los terroristas en los escombros.
  • El pentágono, el edificio más seguro del planeta, no tenía cámaras dónde se pudiera ver a un avión impactando en el complejo y nunca se encontraron restos del fuselaje.
  • También en Shanksville, el vuelo de United Airlines 93 se desintegró en el suelo, sin dejar ningún rastro más que un hoyo en la tierra
  • Las transacciones financieras previas al ataque, que hicieron multimillonarios a unos pocos, de un día para otro, fueron pura casualidad.

La guerra que se propagó posteriormente por todo el mundo sigue con ímpetu hasta día de hoy.

A finales del siglo XX, Think Tanks imperialistas dedujeron con horror que, de seguir las cosas evolucionando por su propia dinámica, pronto el supremacismo norteamericano y anglosionista mundial estaría fuera de juego. Por lo tanto, resultaba necesario realizar  cambios tácticos en la manera de hacer la guerra. Ya no se trataba de ‎ganar, sino de imponer una «guerra sin fin», según la fórmula iniciada por el entonces ‎presidente George Bush hijo en: Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Palestina, Líbano, Irán, etc.

Ganar o perder carecía de importancia, mientras el país atacado quedara parcial o totalmente en caos y de ese modo resultara más fácil proseguir la instigación hasta lograr el dominio de sus recursos.

El «Medio Oriente ampliado» o «Gran Medio Oriente» no fue el único ‎blanco fijado por el almirante Cebrowski, sino que su estrategia destructiva se extiende hoy a todas las ‎regiones no integradas a la economía globalizada. ‎

Ya entonces se planificó, no solo el derrocamiento del gobierno de Hugo Chávez, ‎sino la destrucción del Estado venezolano, pero acabó posponiéndose la operación que hemos visto recientemente con el secuestro de presidente Nicolás Maduro.

El enemigo no ‎se define ya en términos de ideología ni de ‎religión (como en el «choque de civilizaciones») sino únicamente por su no integración a la ‎economía globalizada del capitalismo financiero. Toda nación independiente pasa a ser considerada el enemigo a ser doblegado para poder controlar sus recursos.

En los años recientes la Doctrina Rumsfeld-Cebrowski ha entrado en la fase de 3ª Guerra Mundial, en la medida en que se extiende a todos los territorios y mares del planeta.

En esta nueva fase ya no se necesita fabricar una justificación para el ataque, simplemente el Departamento de Defensa de los Estados Unidos pasa a llamarse Departamento de Guerra —en 2025, recuperando el nombre que tuvo entre 1789-1947— y, en virtud de esa definición, se otorga el derecho de atacar cualquier punto del planeta que sea considerado objetivo legítimo, a partir de que cuente con recursos energéticos y minerales, sea zona geoestratégica o simplemente por ser independiente.