Doctrina Rumsfeld-Cebrowski
Diccionario Geopolítico Esencial.
El plan se confeccionó en la llamada «Office of Force Transformation», creada en el Pentágono por Donald Rumsfeld en los días posteriores a los atentados del 11 de septiembre de 2001. A la cabeza de esa Oficina para la Transformación de la Fuerza, Rumsfeld puso al almirante Arthur Cebrowski.
A comienzos del siglo XXI se produjo el ataque al WTC en Nueva York que conmocionó a todo el planeta. Salvo que las torres gemelas se derrumbaron, todo lo demás fue una gran mentira con la intención de poner en marcha la doctrina Rumsfeld-Cebrowski para el “Gran Medio Oriente”.
Desde la perspectiva actual la mentira resulta obvia; a modo de repaso, basta citar unas pocas de las múltiples incongruencias que sostuvo la versión oficial.
- En toda la historia, solo 3 edificios se han caído a causa del fuego. Los 3 fueron el mismo día (11/Sept/2001).
- Los edificios simplemente colapsaron, como en una demolición controlada (incluso aquellos que no fueron impactados por ningún avión, como el Edificio 7 (WTC 7).
- Se encontraron pasaportes de los terroristas en los escombros.
- El pentágono, el edificio más seguro del planeta, no tenía cámaras dónde se pudiera ver a un avión impactando en el complejo y nunca se encontraron restos del fuselaje.
- También en Shanksville, el vuelo de United Airlines 93 se desintegró en el suelo, sin dejar ningún rastro más que un hoyo en la tierra
- Las transacciones financieras previas al ataque, que hicieron multimillonarios a unos pocos, de un día para otro, fueron pura casualidad.
La guerra que se propagó posteriormente por todo el mundo sigue con ímpetu hasta día de hoy.
A finales del siglo XX, Think Tanks imperialistas dedujeron con horror que, de seguir las cosas evolucionando por su propia dinámica, pronto el supremacismo norteamericano y anglosionista mundial estaría fuera de juego. Por lo tanto, resultaba necesario realizar cambios tácticos en la manera de hacer la guerra. Ya no se trataba de ganar, sino de imponer una «guerra sin fin», según la fórmula iniciada por el entonces presidente George Bush hijo en: Afganistán, Irak, Libia, Siria, Yemen, Palestina, Líbano, Irán, etc.
Ganar o perder carecía de importancia, mientras el país atacado quedara parcial o totalmente en caos y de ese modo resultara más fácil proseguir la instigación hasta lograr el dominio de sus recursos.
El «Medio Oriente ampliado» o «Gran Medio Oriente» no fue el único blanco fijado por el almirante Cebrowski, sino que su estrategia destructiva se extiende hoy a todas las regiones no integradas a la economía globalizada.
Ya entonces se planificó, no solo el derrocamiento del gobierno de Hugo Chávez, sino la destrucción del Estado venezolano, pero acabó posponiéndose la operación que hemos visto recientemente con el secuestro de presidente Nicolás Maduro.
El enemigo no se define ya en términos de ideología ni de religión (como en el «choque de civilizaciones») sino únicamente por su no integración a la economía globalizada del capitalismo financiero. Toda nación independiente pasa a ser considerada el enemigo a ser doblegado para poder controlar sus recursos.
En los años recientes la Doctrina Rumsfeld-Cebrowski ha entrado en la fase de 3ª Guerra Mundial, en la medida en que se extiende a todos los territorios y mares del planeta.
En esta nueva fase ya no se necesita fabricar una justificación para el ataque, simplemente el Departamento de Defensa de los Estados Unidos pasa a llamarse Departamento de Guerra —en 2025, recuperando el nombre que tuvo entre 1789-1947— y, en virtud de esa definición, se otorga el derecho de atacar cualquier punto del planeta que sea considerado objetivo legítimo, a partir de que cuente con recursos energéticos y minerales, sea zona geoestratégica o simplemente por ser independiente.
