El Niño 2026-2027 pone a prueba al Perú: prevenir hoy puede salvar vidas mañana
El Estudio Nacional del Fenómeno “El Niño” (ENFEN) advierte que El Niño Costero podría alcanzar una magnitud extraordinaria durante los próximos meses. El reto es convertir las alertas y los presupuestos en protección efectiva, especialmente para las poblaciones más vulnerables.
El Fenómeno El Niño no es, por sí solo, un desastre. La tragedia ocurre cuando las lluvias, los huaicos o las sequías encuentran viviendas en zonas inseguras, servicios públicos frágiles y familias sin recursos para protegerse o recuperarse.
Por eso, el pronóstico actual no debería generar pánico, sino impulsar medidas antes de que las emergencias cobren vidas. El Niño puede ser vigilado con meses de anticipación. La pregunta no es solamente qué tan fuerte será, sino qué harán las autoridades con el tiempo disponible.
¿Qué advierte el ENFEN?
En su comunicado del 28 de agosto, la Comisión Multisectorial encargada del Estudio Nacional del Fenómeno El Niño (ENFEN) mantuvo la “Alerta de El Niño Costero”.
Para la región marítima situada frente a la costa norte y central del Perú, estima una probabilidad igual o superior al 62% de que el evento presente una magnitud extraordinaria entre septiembre de 2026 y enero de 2027.
Esta categoría describe principalmente el calentamiento del mar y no significa que todo el país recibirá lluvias extraordinarias. Entre septiembre y noviembre se esperan temperaturas del aire muy por encima de lo normal en toda la costa y posibles lluvias superiores a lo habitual en la costa norte.
Para el verano de 2027, el escenario más probable contempla precipitaciones por encima de lo normal en la costa norte, la costa central y la sierra noroccidental. En cambio, la región andina suroriental podría registrar lluvias inferiores a lo normal.
El Perú debe prepararse, por tanto, para dos riesgos simultáneos: inundaciones y huaicos en unas regiones, y déficit de agua en otras. Ambos escenarios pueden afectar viviendas, caminos, cultivos, sistemas de agua, pesca artesanal y seguridad alimentaria.
Medidas aprobadas y recursos anunciados
El Decreto de Urgencia Nº 008-2026 autorizó S/ 129,4 millones para que la Autoridad Nacional del Agua (ANA) limpie y descolmate cauces e intervenga 70 puntos críticos de Áncash, La Libertad, Lambayeque, Lima, Piura y Tumbes. La norma destinó otros S/ 50,05 millones para instalar barreras dinámicas en quebradas vulnerables de Lima y Huarochirí.
La ANA deberá publicar informes sobre los lugares atendidos, los contratos y el uso de los recursos. Este seguimiento será indispensable para comprobar cuánto se ejecuta, dónde y con qué resultados.
El Gobierno anunció además un paquete de S/ 800 millones: S/ 450 millones para intervenir 380 puntos críticos y S/ 350 millones para enfrentar la sequía y la escasez de agua. Hasta el cierre de esta nota no se había identificado la publicación de los dispositivos que concreten la totalidad de ese paquete.
Asimismo, el Ejecutivo declaró por 60 días el estado de emergencia en distritos de 16 departamentos ante el peligro de déficit hídrico. Otra declaratoria, publicada el 1 de septiembre, comprende distritos de 22 departamentos y el Callao frente al riesgo de lluvias intensas.
Esta última medida involucra a los sectores Salud, Educación, Agricultura, Vivienda, Transportes, Mujer y Poblaciones Vulnerables, y Desarrollo e Inclusión Social. Sin embargo, establece que las intervenciones se financiarán con los presupuestos existentes de las entidades, sin recursos adicionales del Tesoro Público. Será necesario vigilar si esas capacidades resultan suficientes y si las acciones llegan antes del periodo de mayor riesgo.
Prevenir es proteger a las personas
La limpieza de ríos y las defensas contra huaicos son necesarias, pero la prevención no puede limitarse a maquinaria pesada. También se necesitan alertas comprensibles, rutas de evacuación, albergues seguros, agua potable y continuidad de los servicios de salud y educación.
Los planes deben priorizar a niñas y niños, personas mayores, personas con discapacidad, gestantes y pacientes que requieren tratamiento permanente. También deben proteger los medios de vida de pequeños agricultores, ganaderos, pescadores artesanales, comerciantes y trabajadores informales. Perder una cosecha o varios días de ingresos puede empujar a una familia a la pobreza, aunque su vivienda permanezca en pie.
La Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) señala que los pronósticos deben convertirse en acciones coordinadas y que los recursos deben dirigirse hacia las poblaciones con menor capacidad para protegerse.
Pedir a la ciudadanía que esté preparada no libera al Estado de su responsabilidad frente a los riesgos generados por años de crecimiento urbano desordenado, ocupación de quebradas, obras inconclusas y falta de servicios básicos.
El éxito frente a El Niño no se medirá por la cantidad de emergencias declaradas ni por los millones anunciados, sino por las vidas protegidas, las comunidades informadas y los servicios que continúen funcionando. Prevenir es cuidar, y cuidar a tiempo es una obligación humanitaria.
Fuentes: pressenza.com
