julio 17, 2026
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La fusión militar entre Estados Unidos e Israel ya está en marcha. ¿Qué supone?

«De la ayuda a la alianza»: EE.UU. e Israel se disponen a estar aún más unidos en el genocidio

Por Nuvpreet Kalra

En junio de 2026, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, escribió al representante republicano por California, Marlin Stutzman,  asegurnado que, «ha llegado el momento [para Israel] de pasar de dejar de ser un receptor de ayuda y pasar a ser un socio» de Estados Unidos. Ayer, en Fox News, Netanyahu repitió abiertamente de nuevo la propuesta de pasar «de la ayuda a la alianza«.

Lo que Netanyahu proclama tiene un matiz que es el núcleo de la propuesta «Iniciativa de Cooperación en Tecnología de Defensa entre Estados Unidos e Israel», que ha sido incluida en una sección de la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA, por sus siglas en inglés), {…En el sistema legislativo estadounidense, que una propuesta aparezca incluida dentro de la NDAA significa que ya no se debate como Proyecto de Ley independiente, sino incorporada a una Ley mucho más amplia y con mayores probabilidades de ser aprobada porque no se entra tan al detalle. En el momento de escribirse este artículo aún debía completarse el trámite legislativo; por lo que no constituía una Ley vigente, aunque políticamente aumenta mucho sus posibilidades de prosperar y seguir adelante…} la cual pretende elevar el presupuesto del Pentágono a 1,5 billones de dólares en 2027. Con independencia del disparatado presupuesto presentado. Esta propuesta al “Proyecto de Ley anual de política militar” busca, en esencia, fusionar los ejércitos israelí y estadounidense.

Si bien el Proyecto de ley inicial, la «Ley FUTURES entre Estados Unidos e Israel«, fracasó como iniciativa independiente, sus disposiciones centrales si se han incluido en la NDAA. El objetivo es «ampliar y acelerar la investigación, el desarrollo, las pruebas, la evaluación, la integración y la cooperación industrial en tecnología de defensa bilateral» entre EE.UU. e Israel, bajo la dirección de un «agente ejecutivo», designado por el Secretario de Defensa estadounidense.

Esta fusión integraría militarmente a Estados Unidos y a la ocupación israelí, incluyendo la «fusión de datos«, la «integración de redes», la investigación y el desarrollo, el armamento y la biotecnología avanzada;… así como la colaboración en tecnologías de inteligencia artificial, cibernética y computación cuántica. Aunque las fuerzas de ocupación israelíes y el ejército estadounidense ya están profundamente conectados y comparten muchas de sus tácticas genocidas; esta medida supone un entrelazamiento significativo o funcional de los dos ejércitos más beligerantes y homicidas del mundo.

Si finalmente fuera aprobada en esos términos, supondría el mayor grado de integración militar que Estados Unidos haya alcanzado jamás con otro país. Quizá no sorprenda que Israel sea ese socio, dado que actúa como un apoderado de Estados Unidos para afianzar su hegemonía en la región y proporcionar una base para ataques, especialmente contra Irán. La ocupación israelí depende totalmente de Estados Unidos. La administración estadounidense ha concedido a Israel al menos 300.000 millones de dólares en financiación militar desde 1948. Israel utiliza armamento fabricado en EE.UU., depende del entrenamiento y la inteligencia estadounidenses, y muchos de sus efectivos son armados por ciudadanos estadounidenses. Así que, al igual que cuando la administración Trump cambió el nombre del «Departamento de Defensa» por el de «Departamento de Guerra», estamos ante otra acción manifiesta que revela la realidad que siempre ha estado ahí.

En 2008, Estados Unidos aprobó una ley que le exige proteger la «ventaja militar» de Israel frente a otros países de la región. EE.UU. está obligado a proporcionar a Israel al menos 3.800 millones de dólares anuales en financiación militar hasta 2028. Israel siempre ha sido una prioridad fundamental para Estados Unidos; esto solo lo deja más claro.

Esta nueva integración difiere de la forma en que EE.UU. se relaciona con sus demás aliados. Si bien los países de la OTAN y sus socios comparten un cierto grado de integración militar a través de las cadenas de suministro bélico globales, el intercambio de inteligencia, bases militares y otros aspectos, esta propuesta elimina las limitaciones existentes para la cooperación militar. La maquinaria bélica estadounidense, a través de la OTAN, ya tiene un enorme impacto trasversal para toda la sociedad, más allá de lo que podría reconocerse como puramente militar; dado el peso del complejo militar-industrial y la integración del ejército estadounidense en todos los aspectos de la vida. En este caso, la fusión profundizará las grietas en el sistema político, social y económico a medida que Estados Unidos se acerca aún más a su apoderado. Los principales beneficiarios serán las empresas armamentísticas, que se han enriquecido inmensamente y han hecho posible el genocidio israelí en Gaza, al acceder a nuevos contratos sin fisuras.

En todo el mundo, y también dentro de Estados Unidos, Israel es percibido cada vez más como un “estado paria {el original emplea la expresión inglesa “rogue state”, que también transmite la idea de un Estado considerado “poco fiable”, o que actúa al margen de las reglas internacionales aceptadas}.

En EE.UU., el 60% de los adultos tiene una opinión desfavorable de Israel. Este impulso para integrarse aún más con Israel pone a Estados Unidos en primera línea en un intento de asegurar la continuación y la longevidad del proyecto colonial de asentamiento. Al consolidar el ejército estadounidense con el israelí, se proporciona una capa de protección que va incluso más allá de la impunidad que ya ha dado a Israel rienda suelta para cometer un holocausto en Gaza y continuar con la colonización de Cisjordania ocupada. Esta integración supondrá que Israel reciba un respaldo sin restricciones para llevar a cabo su trayectoria genocida hacia la colonización total de Palestina, inhibiendo a cualquier futuro presidente de cambiar esta relación, si es que eso llegara a ocurrir.

Esto es el imperio estadounidense defendiéndose a sí mismo, a medida que el estado sionista se va aislando, tratando de que su apoderado parezca más robusto e independiente, mientras mantiene su vínculo irrompible con el núcleo. Es una respuesta clara a los movimientos masivos que han estallado en todo el mundo durante casi tres años en oposición al genocidio de Israel y al papel de los países que lo facilitan. EE.UU., en cierto modo, está absorbiendo a Israel para proporcionarle la legitimidad que se está desmoronando a nivel internacional y nacional, acabando con la narrativa de oposición a la ayuda exterior ilimitada a Israel, que ha contado con apoyo bipartidista.

Israel ocupa al menos el 60% de Gaza. Los palestinos están siendo empujados a un campo de concentración cada vez más reducido, donde son bombardeados a diario y se les niega la ayuda durante lo que se describe como un alto el fuego. Para los contribuyentes estadounidenses, esta fusión supondría destinar aún más de nuestro dinero a financiar este horrible genocidio.

Esta NDAA es peligrosa. A través de la integración entre EE.UU. e Israel, facilitaría el desarrollo de tecnología más letal, más armas para el genocidio y haría casi imposible cortar el apoyo de EE.UU. a Israel. A través del presupuesto del Pentágono de 1,5 billones de dólares, se desviaría dinero del bienestar social hacia más guerras y violencia en todo el mundo. Por el bien de la humanidad, tenemos que desmantelar este aparato de muerte que es el imperio estadounidense, que se encuentra en un estado de guerra perpetuo y en constante crecimiento para mantener su sistema de explotación y expolio.


Nuvpreet Kalra es productora de contenidos digitales de CODEPINK. Es licenciada en Política y Sociología por la Universidad de Cambridge, y tiene un máster en Igualdades Digitales por la Universidad de las Artes de Londres. Como estudiante, formó parte de movimientos por la desinversión y la descolonización, así como de grupos antirracistas y antiimperialistas. Nuvpreet se unió a CODEPINK como becaria en 2023 y ahora produce contenidos para medios digitales y redes sociales. En Inglaterra, organiza con grupos por la liberación palestina, la abolición y el antiimperialismo.

FUENTE: pressenza.com