julio 21, 2026
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Minería ilegal: Entre el mito y la realidad

Las evidencias científicas más consistentes y actualizadas (ver bibliografía) coinciden en que la minería ilegal es un problema estructural, sistémico, que no se reduce únicamente a un problema de pobreza que los costos reales suelen ocultarse.

Por: Rodrigo Arce Rojas*

Producto de la efectividad del sistema capitalista y sus variantes, que ha llegado incluso a colonizar la subjetividad, se ha logrado a crear la narrativa que la minería ilegal es absolutamente importante para nuestro desarrollo y eso explica la alta permeabilidad política que se ha puesto de manifiesto en los últimos años. Incluso se insinúa que sería tonto no aprovechar la riqueza de minerales que tenemos. “Sentido común” que sustenta la pasividad estatal (en todos los niveles) para enfrentar seriamente la minería ilegal.

Tanto derechas como izquierdas han tomado como bandera la defensa de la minería ilegal (con diferentes nombres que esconden su verdadero carácter) y se usan unilinealmente fundamentos sociales o económicos. Pero, como ya se indicó líneas arriba el problema de la minería es estructural y por tanto requiere soluciones estructurales y no parciales o fragmentarias que lo único que hace es extender indefinidamente los impactos negativos sobre la sociedad y la Naturaleza.

El cuadro 1 muestra las razones por las que la defensa de la minería ilegal es una falacia.

El problema no se soluciona con medidas permisivas. Implica el reconocimiento de la minería ilegal como complejo que quiere decir entrelazado e interdimensional. No se trata únicamente como una perspectiva punitiva y de victimización si no de la atención real de las causas estructurales y subyacentes. La minería ilegal no es sino una expresión de la profunda crisis civilizatoria con manifestaciones en crisis de la racionalidad, emocionalidad, de significados, de sensibilidades y sentires.

Consecuentemente, la superación de la minería ilegal no pasa por justificar su permanencia, sino por transformar las condiciones estructurales que la producen mediante alternativas económicas, sociales, institucionales y territoriales que sean genuinamente sostenibles, regenerativas y compatibles con la dignidad de las personas, la integridad de los ecosistemas y la democracia.

Si no atendemos a los paradigmas con los que se generan las propuestas de soluciones, entonces simplemente tendremos más de lo mismo, con otros nombres, con eufemismos y con débiles argumentos de atención social. El florecimiento ecosocial es una perspectiva novedosa para atender tanto el bienestar de las personas como el bienestar de los ecosistemas, derechos humanos y derechos de la Naturaleza.

Referencias:

  • Araújo, R., & Dávalos, L. M. (2023). Illegal gold mining and the transformation of Amazonian socioecological systems. Global Environmental Change, 79, 102648.
  • Bebbington, A., Abdulai, A.-G., Humphreys Bebbington, D., Hinfelaar, M., & Sanborn, C. (2021). Governing Extractive Industries. Oxford University Press.
  • Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services (IPBES). (2024). Nexus Assessment Report. IPBES Secretariat.
  • Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC). (2023). AR6 Synthesis Report: Climate Change 2023. IPCC.
  • Persson, L., et al. (2022). Outside the safe operating space of the planetary boundary for novel entities. Environmental Science & Technology, 56(3), 1510–1521.
  • United Nations Environment Programme. (2022). Global Mercury Assessment 2023. UNEP.
  • Zeng, Y., Maxwell, S., Runting, R. K., Venter, O., Watson, J. E. M., & Carrasco, L. R. (2020). Environmental destruction not avoided with the Sustainable Development Goals. Nature Sustainability, 3, 795–798.

(*) Rodrigo Arce Rojas es doctor en Pensamiento complejo por la Multiversidad Mundo Real Edgar Morin. Correo electrónico: rarcerojas@yahoo.es

FUENTE: pressenza.com