octubre 25, 2026
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Míchigan, seis semanas después: la coalición entra en una fase de prueba

Seis semanas después de las primarias demócratas de Míchigan, la pregunta central ya no es simplemente si Abdul El-Sayed puede ampliar la coalición que lo llevó a obtener la nominación.

Es más matizada: ¿Podrá seguir ampliando esa coalición mientras, al mismo tiempo, aumentan las presiones que amenazan con dividirla?

Transcurridas cinco semanas tras las primarias todavía no había aún avances suficientes como para hablar de una nueva fase. Ahora, en la sexta semanas sin embargo, varias señales empiezan a combinarse y dibujan un panorama distinto.

El electorado judío no es un bloque monolítico

La relación de El-Sayed con una parte de la comunidad judía de Míchigan sigue siendo uno de los puntos más delicados de la campaña.

El 8 de septiembre, un grupo de rabinos y líderes judíos presentó una serie de principios calificados de “no negociables”, entre ellos la seguridad de los judíos y el reconocimiento de la soberanía judía en Israel. El mensaje fue claro: los esfuerzos de El-Sayed en las semanas previas por reconstruir la confianza siguen encontrando fuertes resistencias. [1]

Pocos días después, sin embargo, apareció también un movimiento en sentido inverso.

El ex senador Al Franken y otros más de veinte judíos estadounidenses expresaron públicamente su apoyo a El-Sayed. Algunos de ellos no comparten su oposición a la ayuda militar estadounidense a Israel. Sostienen, no obstante, que sus posiciones están menos alejadas de la corriente dominante de la política estadounidense de lo que a menudo se las presenta. [2]

La novedad, por tanto, no es que El-Sayed haya “reconquistado” al electorado judío.

Más bien, ese electorado aparece cada vez menos como un bloque único. Rechazo, condiciones, apertura y apoyo,… diversas posiciones conviven ya en un mismo espacio político.

Más bien, resulta cada vez más difícil tratar a los votantes judíos como un único bloque político

Rechazo, condiciones, apertura al diálogo y apoyo empiezan a coexistir en un mismo espacio político.

De la política a la “lealtad”

También el ataque republicano está cambiando de naturaleza.

Mike Rogers sigue presentando a El-Sayed como exponente del ala radical del Partido Demócrata. Pero el terreno del enfrentamiento se ha desplazado cada vez más hacia el 11-S, el terrorismo y la seguridad nacional y, de manera indirecta, la identidad musulmana del candidato.

En la convención republicana, Rogers vinculó a El-Sayed con Hasan Piker, un comentarista político de izquierda en internet, y recordó una antigua frase polémica de Piker sobre el 11-S. Al mismo tiempo, figuras republicanas de alcance nacional han intensificado una retórica que asocia a candidatos musulmanes con el extremismo y con amenazas para la seguridad. [3]

Ese giro es importante. Ya no se discute solo si las políticas de El-Sayed son acertadas o equivocadas.

Se cuestiona, al menos implícitamente, su plena pertenencia a la comunidad política estadounidense.

Esta estrategia, sin embargo, puede producir reacciones imprevistas.

Ha vuelto a salir a la luz, por ejemplo, que Rogers votó en el pasado contra medidas destinadas a proporcionar asistencia sanitaria y prestaciones a los equipos de emergencia y supervivientes del 11-S. El uso político de aquella memoria puede, por tanto, volverse contra quienes lo promueven. [4]

No desplazarse al centro, sino desplazar el centro de la campaña

La respuesta de El-Sayed no parece consistir en un rápido desplazamiento hacia posiciones más moderadas. Está intentando, más bien, devolver el centro de la campaña a los problemas cotidianos de Míchigan.

En los últimos mítines ha insistido en el coste de la vida, los precios de la gasolina, las tensiones comerciales con Canadá, la industria automovilística, la sanidad y el peso del dinero en la política. Un nuevo anuncio electoral, en el que también aparecen sus abuelos blancos, parece querer responder a los ataques identitarios sin transformar la identidad misma en el principal terreno de la campaña. [5]

Es una distinción importante. La estrategia no parece ser: “desplazarse al centro para ampliar la coalición”. Podría ser más bien: “desplazar el centro del debate, de los conflictos identitarios a las condiciones materiales de vida de los votantes”.

Mientras tanto, aumenta la inversión republicana. Un super PAC vinculado a Donald Trump ha reservado 15,7 millones de dólares para Míchigan contra El-Sayed. Esto también indica hasta qué punto su candidatura es considerada ya una batalla nacional, no solo estatal. [6]

Esto muestra hasta qué punto su candidatura es considerada ya no solo una contienda estatal, sino parte de una batalla política que se juega también a nivel nacional. [7]

La señal de Carlson sigue siendo, por ahora, solo una señal

A comienzos de septiembre, el comentarista político conservador Tucker Carlson sorprendió a muchos observadores al elogiar algunos aspectos de la campaña de El-Sayed y al llegar a definirla, junto con Saagar Enjeti, como “literalmente trumpiana en las formas” por el acento puesto en el America First y en la crítica a la ayuda militar en el exterior. Sin olvida que Carlson expresó también un juicio durísimo sobre Rogers. [7]

La señal potencialmente importante aquí es la posibilidad de que una parte del electorado, conservador y antiintervencionista, encontrara puntos de contacto con un candidato progresista sin que este hubiera desplazado a la derecha.

Pero, seis semanas después de las primarias, aún no tenemos pruebas suficientes de que este fenómeno se esté extendiendo. Carlson sigue siendo, por tanto, un indicio, todavía no una tendencia.

Las encuestas: una posible ventaja, pero no consolidada

La media de los cinco sondeos más recientes recopilados por 270toWin da a El-Sayed un 46,8% y a Rogers un 44,6%. CNN/SSRS lo ve por delante 47 a 44 y Trafalgar 46 a 45; Glengariff, en cambio, da a Rogers por delante 46 a 44. [8]

Todavía no se puede hablar, por tanto, de una ventaja consolidada de El-Sayed.

Pero tampoco vemos, al menos por ahora, el desplome de apoyo que algunos adversarios parecían esperar tras la intensificación de los ataques.

La construcción de la coalición entra en la fase de prueba

Su hace cuatro semanas tras las primarias, surgió la pregunta de si El-Sayed sería capaz de ampliar su coalición sin deshacer la que lo había llevado hasta allí. Ahroa, seis semanas después, esa misma pregunta se ha vuelto más peliaguda.

La búsqueda de nuevos votantes produce ahora, a la vez, aperturas y resistencias. Algunos judíos estadounidenses se acercan a El-Sayed; otros ponen condiciones o se vuelven hacia Rogers. Una figura de la derecha anti-intervencionista como Carlson muestra interés, pero nada permite todavía hablar de un movimiento más amplio. Los republicanos buscan transformar la campaña en una batalla sobre la identidad, la lealtad y la seguridad nacional. El-Sayed, en respuesta, intenta devolver el debate a la vida cotidiana y a la economía.

Todavía no sabemos si está naciendo una nueva coalición electoral. Pero vemos ahora con mayor claridad la fuerza resultante que El-Sayed tendrá que componer: aunar fuerzas que empujan en direcciones distintas.

Seis semanas después de las primarias, la pregunta ya no es solo si El-Sayed va camino de ampliar su coalición. Es si puede hacerlo mientras crecen, al mismo tiempo, las presiones que podrían dividirla.

Fuente: pressenza.com

Referencias esenciales:
[1] Jewish Telegraphic Agency, 8 de septiembre de 2026, “Michigan rabbis lay out demands for El-Sayed and state Democrats to earn their votes.”

[2] The Washington Post, 11 de septiembre de 2026, “Al Franken, other Jewish Americans endorse El-Sayed in Michigan Senate race.”

[3] The Wall Street Journal, 10 de septiembre de 2026, sobre el ataque de Mike Rogers a El-Sayed en torno al 11-S durante la convención republicana.

[4] The Guardian, 10 de septiembre de 2026, sobre los votos anteriores de Rogers relacionados con los equipos de emergencia del 11-S.

[5] Associated Press, 12 de septiembre de 2026, sobre la estrategia de El-Sayed de devolver la campaña a las preocupaciones cotidianas de los votantes de Míchigan.

[6] Reuters, 11 de septiembre de 2026, sobre el gasto de super PAC republicanos en contiendas decisivas, incluida Míchigan.

[7] Mediaite, 2 de septiembre de 2026, sobre las declaraciones de Tucker Carlson y Saagar Enjeti acerca de El-Sayed.

[8] 270toWin, sondeos para el Senado de EE. UU. en Míchigan, septiembre de 2026.