La necesidad de una igualdad de oportunidades en la salud pública
Es habitual encontrar en las constituciones nacionales y en las declaraciones internacionales la afirmación de que la asistencia sanitaria es un derecho humano fundamental. Sin embargo, en el complejo escenario de la sanidad contemporánea, esta proclamación suele chocar con un muro de cruda realidad. El Nuevo Humanismo nos advierte sobre esta situación a través de uno de sus principios fundacionales, el cual afirma la igualdad de todas las personas y trabaja por la superación de la simple formalidad de iguales derechos, avanzando hacia un mundo de iguales oportunidades para todos.
Por Jordi Jiménez
Llevar este principio al ámbito de la salud pública nos obliga a mirar más allá de las leyes escritas. La igualdad no consiste únicamente en reconocer derechos sobre el papel, sino en crear y garantizar iguales oportunidades reales para todas las personas. No basta con afirmar que todos los ciudadanos tienen derecho a la asistencia sanitaria si el sistema está construido de tal forma que no todos pueden acceder a ella en las mismas condiciones.
Las barreras invisibles (y visibles) del sistema
Para lograr una verdadera igualdad de oportunidades, la salud pública debe enfrentar y eliminar las dificultades reales que impiden a las personas acceder a una salud universal. Estas barreras rara vez son explícitas, pero operan diariamente en nuestros hospitales y centros de salud, manifestándose como:
- Dificultades económicas: La salud es considerada en ocasiones como un bien de mercado determinado por intereses financieros, antes que un bien social. Cuando una persona no puede acceder a un tratamiento adecuado por motivos económicos, el sistema está ejerciendo una forma de violencia económica sobre ella. Esto se relativiza en regiones donde funciona un sistema público de salud de acceso universal, como ocurre en la mayoría de países europeos. Sin embargo, el colapso de esa atención pública deja a muchas personas en largas listas de espera que provocan angustia, dificultades en su vida cotidiana y complicaciones de salud que se agravan con la espera.
- Dificultades tecnológicas y administrativas: En la era de la digitalización, la burocracia excesiva o la brecha digital, sobre todo en personas mayores o con grandes discapacidades, se han convertido en muros infranqueables para los sectores más vulnerables de la sociedad, impidiendo que el derecho a la salud se traduzca en una oportunidad real de ser atendido.
- Dificultades culturales: La igualdad de oportunidades también exige comprender que vivimos en sociedades diversas. Ignorar las diferencias culturales o imponer barreras idiomáticas y de comprensión en la atención médica es otra forma de dificultar la oportunidad de recibir un cuidado digno y personalizado.
- Fuente: pressenza.com
